jueves, 20 de agosto de 2009

Estampas Familiares: Mi Tío Benjamín


La primera evidencia de su existencia en mi vida es una de las fotos de mi estancia en Costa Rica, un viaje de impulso de los Argüello a inicios de los ochenta, a alguien se le ocurrió visitar al menor de los Argüello, David, que por aquel entonces estaba intentando sacar un bachillerato por madurez en aquel país, aunque lo único que aprendió fue a fumar porros y bacanalear a lo grande, y así de pronto se subieron al Alfa Romeo de mi papá junto con sus niños y yo acabé posando encima de un caballo con Benjamín sosteniendo las riendas, un símbolo más que adecuado..

Mi tío siempre fue un personaje notorio para mí, las historias de mi mamá sobre su infancia siempre lo resaltaban como el rebelde sin causa o el más violento de los Argüello, él era el tipo que siempre acababa peleando al acabar una fiesta, enfrentándose a grupos enteros sin sensatez ni temor, el de las botellas quebradas en la cabeza y por supuesto, el más famoso por molestarse en un semáforo al ser visto por otro chofer, al punto de bajarse de su vehículo para ofrecer golpes al son de: “¿Qué te pasa?¿te pica el culo hijueputa?”

Yo pensaba en ese tipo de violencia de manera romántica y me consideraba incapacitado para ella hasta el día en que un taxista no me dejó salir de un aparcadero en un centro comercial y luego de varias miradas desde el retrovisor y pedirle que se moviera, acabé bajándome con una barra metálica en mano, en mi mente el frío pensamiento de romperle el vidrio delantero y la cabeza si se atravesaba, mi madre histérica que me acompañaba me detuvo, yo me sorprendí y pensé en Benjamín...

Cuando me pidieron escribir mi primera historia en la clase de español en secundaria, fue sobre él que escribí, honrando sus aventuras en el Servicio Militar durante los enfrentamientos de los ochenta. Mi tío había estado dos veces en servicio y en su primera vez le había tocado estar en zonas de combate donde de la nada le impactó una granada de doble espoleta en la espalda con la suerte de que sólo le habían quitado una espoleta...

Benjamín fue el primer hijo varón que sobrevivió su infancia de mi abuelo Francisco Benjamín Argüello Argüello, los otros tres anteriores de un primer matrimonio y el primero antes con mi abuela Maruca, todos llamados Francisco Benjamín, murieron al poco tiempo de nacer, aquel nombre bíblico se había convertido en una especie de maldición que mi abuela igual decidió plantar en mi tío a pesar de la oposición de mi abuelo. Mi tío antes de los veinte ya era papá de Giovanni, producto de un matrimonio entre dos adolescentes, un primo que también heredó la violencia de su papá, al punto de vivir muchos pleitos sangrientos hasta que pudo dar rienda suelta a su sed agresiva en el Distrito 2 como oficial de la Policía Nacional.

Mientras la mamá de Geovanni estudiaba Psicología, mi tío se volvió economista estudiando de noche en el RUCFA de la UNAN y trabajó un buen tiempo para la empresa estatal que controlaba en aquella época la producción de telas, vestidos y el calzado del país.

Finalmente las capacidades técnicas y buena estrella levantaron demasiados celos a lo interno de la institución y fue despedido, no se pudo reponer, dejó a la madre de su hijo, se puso una boina y empezó a jalar con una chavala diez años menor que él, escribía poemas y mantenía su afición por coleccionar armas, oscuro hábito que había adquirido después de su servicio militar.

Yo era un niño aún cuando nos avisaron que se había suicidado, estábamos en la playa del Tránsito, en nuestra tradicional gira al mar de semana santa, mi tío David llegó desde Managua con la noticia. Para mamá la tragedia fue la muerte de su hermano, para mí fue vivir por primera vez una crisis bipolar de mamá.

De la vela tengo el vivo recuerdo de mi primo volviendo de la estación policial donde estaba cumpliendo el servicio militar, todavía en uniforme, recibiendo ahí mismo, entre flores y café, la noticia de la muerte de su padre, y claro el dolor y llanto de mamá, y la historia terrible de cómo anduvieron a mi tío de hospital en hospital sin que nadie asumiera la traqueotomía que podría haberlo salvado de morir ahogado en la sangre que manaba del disparo que él mismo se había dado, aunque no faltaba en la familia quien pensase que en realidad la bala había venido de la propia mamá de Geovanni... lo que todos sabíamos a ciencia cierta es que había muerto a los treinta y tres años, exactamente.

Luego yo cumplí treinta, a los veinte y nueve voltee una camioneta de donde trabajaba en aquel momento por la carretera de Jinotega, poco después de los treinta di una vuelta de barril con la antigua camioneta de mamá, me divorcié y me enfrente dos veces con grupos de tres hombres armados que me querían asaltar, en la primera vez salí ileso a pesar de que les gritaba que me “cuetieran”, pero la segunda vez fue en un taxi y esa vez me golpearon mucho...

Ahora vuelvo a ver esa vieja foto de mi tío sosteniendo las riendas del caballo en que estoy montado..¿puede un alma vivir en otra?... a veces me río como Benjamín y me pongo la gorra de miliciano que usó en la montaña, pero no soy él, he decidido honrar su destino y vivir el mío... en paz.

Alberto Sánchez Argüello Noviembre 2006

martes, 18 de agosto de 2009

Retrato del Consumidor


El consumidor no nace consumidor, se hace consumidor…

El primer maestro del consumidor es el televisor, un aparato cúbico, cada día más plano, invento del siglo XXI, el mejor comunicador del planeta.

El niño consumidor consume comerciales y programación local y de cable. Las imágenes de la pantalla que impactan su cerebro son más veloces que su capacidad de criterio y análisis, el mensaje que queda tallado en sus sinapsis es claro: compra, compra, compra.

El niño consumidor mira televisión para pasar el tiempo, para disfrutar el tiempo, para matar el tiempo.

Mira televisión mientras está solo o acompañado, construye su identidad a través de los “Power Rangers” y las “Power Puff Girls”. El televisor le dice al niño consumidor como ser hombre, el televisor le dice a la niña consumidora como ser mujer.

Los niños consumidores juegan lo que la televisión les enseña a jugar, reconstruyen la programación en sus juegos, hablan como sus héroes animados extranjeros.

El niño consumidor calma su ansiedad con la televisión, la ansiedad del zoológico urbano, su ansiedad por la ausencia paternal, de pobreza de caricias, de exceso de violencia, de abuso, de falta de entendimiento.

El niño consumidor un día se vuelve el adolescente consumidor. Pasa de consumir imágenes y juguetes a consumir ropa, maquillaje, marcas e iconos de la moda y de la música.

El televisor sigue acompañandolo, crece con él. Le ofrece nuevos programas adecuados para su edad… Ahora consume novelas para proyectar sus relaciones y soñar a través de personajes ficticios e historias de supermercado; consume videos musicales y noticias de sus héroes y heroínas juveniles, del mundo de las imágenes.

El mundo visto desde el consumo no es más que una serie de imágenes que se pueden vender y comprar, la pantalla del televisor las hace ver tan cerca que parece que cualquiera las pudiera tomar, sin mucha dificultad, sin mayores consecuencias…

El niño-adolescente consumidor compra (o le compran) sin darse cuenta de la larga cadena de abusos y explotación que produce lo comprado. Sus compras no tienen historia, no tienen pasado, solo el futuro de uso, que cada día es más corto, por la calidad y vida útil que baja y la moda que exigue tener siempre lo último y nunca lo primero, garantía de que el eterno cíclo de la compra siga sin parar..

El consumidor alcanza la mayoría de edad, no por madurez y cronología, sino por sus capacidad de compra y viablidad económica. Es joven cuando logra su primer salario y se vuelve adulto con su primera deuda por crédito.

El consumidor, si es hombre, compra rápido y sin pensar mucho, busca lo barato, proriza sus placeres.

El consumidor, si es mujer, compra lento, escogiendo, seleccionando, busca la calidad y muchas veces prioriza a los demás…

El consumidor adolescente, hijo de padres ricos, busca el exceso, lo exclusivo, lo que le reafirma a él y al resto de que es especial, la última moda, lo más caro, lo que lo diferencia…

El consumidor adolescente, hijo de padres pobres, busca la marca de imitación, lo pirateado, mientras ahorra para comprar la marca original. Desde pequeño el televisor le dijo que tener éxito es poder comprar, mientras más compra más éxito, mientras más éxito mas compra; esta idea lo lleva al uso del crédito, de ahí rápidamente a la deuda impagable, que lo llevan a buscar más crédito para no dejar de comprar, y así continua la paradoja mortal de la búsqueda del éxito a través de la compra que mantiene la riqueza en los bancos y la pobreza en las masas obreras que sueña con salir de la deuda y ganar más para comprar más, y más, y más…

El consumidor siempre está comprando, la cantidad de cosas que compre le garantizan incrementar su valor e importancia como persona en el mundo de las imágenes, la ecuación es simple: más compra más valor como persona, menos compra menos valor como persona.

El consumidor compra servicios, de cocina, de limpieza, de lavandería, de transporte, compra bienes materiales e inmateriales, comprar honor y status, hasta puede comprar sexo e indulgencias por igual, porque en e mundo de las imágenes los prostíbulos y las Iglesias aceptan Visa y Master Card.

El sueño del consumidor es poder comprarlo todo, todo el tiempo y en cualquier lugar; como los príncipes herederos, los ídolos del rock o los presidentes nacionales retirados. En el mundo de las imágenes, hacer las cosas uno mismo es de miserables, tener dinero para que otro lo haga es de gente exitosa, ese es el lema del consumidor.

El consumidor se relaja ante las vitrinas de los centros comerciales…

El consumidor rico se reúne en el centro comercial con la gente de su clan, ahí celebran su superioridad, lejos de los consumidores inferiores.

El consumidor pobre también va a los centros comerciales, a veces va de paseo con su familia, consumen lo mínimo y se alegran un rato al sentirse alguien en el mundo de las imágenes..

El niño pobre, que no tiene nada, entra al mismo centro comercial, para pedir, para robar, para ver y sentirse alguien al ser visto también.. lo sacan rápido de ahí los hombres que guardan las puertas del templo del consumo, por no ser un consumidor real, porque es un desecho que no es estéticamente compatible con el resto de imágenes que se venden y compran…

El consumidor ve al niño que sacan a la fuerza a la hora del almuerzo y se queja de los hombres que lo sacaron por su crueldad, se queja de los padres del niño que lo dejan y hasta lo fuerzan a pedir, se queja de la sociedad que hace que ese niño sea pobre… y luego sigue consumiendo y las sobras de la comida del centro comercial las tira a la basura… basura que luego comerán los que no tienen para consumir…

El consumidor se hace consumidor, no nace consumidor…

Alberto Sánchez Arguello
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Para ver como presentacion power point ilustrada:http://www.scribd.com/doc/18789948/Retrato-del-Consumidor-Alberto-Sanchez-Arguello

Monólogo del Desarrollo Inhumano


Yo te conozco...

Si, te conozco así como conozco al resto de tu especie, tal vez no sabés quien soy yo pero eso se resuelve fácil, es cosa de palabras, ese invento que nació para comunicar ideas y que ahora sirve para contar mentiras...

De palabras está echa mi identidad, palabras que fueron tejiendo muchas generaciones de hombres ambiciosos y mujeres que perdieron su dignidad a la sombra de esos mismos hombres brutos.

De palabras está echa la larga capa que me cubre, algunas las llaman progreso, otros modernidad, y claro en estos días todos le dicen Desarrollo...

Pero en realidad soy el sistema, tu sistema, nuestro sistema. Un complejo, elaborado y oscuro conjunto de variables, conceptos, funciones e instituciones que comenzaron a rodar con el primer hombre que mató a otro por un territorio, el primer Caín en realidad fue un terrateniente y Abel no era más que un pobre pendejo sin tierra.

Evolucioné junto con ustedes. Cuando vivían en clanes y tribus solo les importaba reproducirse, subsistir y proteger sus familias, como cazadores y recolectores estaban obligados a vivir el día a día y colaborar o morir, pero la agricultura les permitió estabilizarse, por primera vez tuvieron comida de más, la empezaron a almacenar y se multiplicaron como conejos, la tribu se convirtió en ciudad, y en la ciudad inventaron el control social, los gobiernos y las religiones estructuradas, me inventaron a mí.

Crecí con la ambición, muchas coronas en las cabezas de hombres que creían ser mejores que los demás y los demás que agachaban sus cabezas. Crecí con la codicia de aquellos sin corona que dejaron de producir con la tierra y se dedicaron a comerciar lo que otros producían. Para un grupo de tu especie el amor de la familia ya no le fue suficiente, se inventaron la necesidad del Poder y se convirtió en una obsesión tan grande el sobresalir sobre los demás que dejaron de verse como especie y nació el YO por encima del NOSOTROS.

Ya sin poder ni querer reconocerse en el otro y la otra, se exterminaron unos a otros, por tierras, por ideas, por religiones, por poder, el que lo tiene y quiere más, el que no lo tiene y lo desea.

Ese exterminio se llamó guerra, que también la practican los primates por las mismas razones de poder y jerarquía, pero a diferencia de sus primos que usan dientes, brazos, piedras y ramas, ustedes convirtieron las guerras en un arte mortal usando la ciencia y tecnología que sus cerebros les ha permitido desarrollar. Siempre se puede confiar en su capacidad para matar.

Convirtieron la guerra en instrumento de conquista y fue así como atravesé mares en los barcos coloniales e invadí todas las costas, no hubo rincón donde no llegase, arrasando con idiomas, creencias, filosofías y religiones. Terminé de robustecerme con la maquinaria industrial, las horas laborales y las escuelas para educar a los futuros obreros.

Durante muchos años han afinado los mecanismos de asimilación al sistema, educando a su cría en mis maneras, mis normas y valores.

La primera estrategia siempre ha sido el ACONDICIONAMIENTO, la deformación mental a través del premio y el castigo, notas de conducta, respeto y disciplina. La segunda estrategia es la de la ADAPTACIÓN, la conducta guiada, presión social, éxito, ciudadanía, profesionalismo, moral, religión. La tercera es la de la COMODIDAD, imágenes de placer, sexo como tranquilizante, adicciones.

Ahora, si no se acondiciona, si no se adapta, si no se acomoda al Sistema, a mí, no sirve, y como todo objeto de producción masiva ustedes también están sujetos al control de calidad. Al final ningún humano es imprescindible.

Soy el primer virus de laboratorio, fabricado por vos y tu gente. Mi vector, mi vehículo magnífico es la corporación, un monstruo sin rostro ni fronteras, que puede moverse a través de la tierra, del mar y del aire. Su grito atraviesa continentes en tiempo real, su oído satelital todo lo escucha y sus miles de cámaras todo lo ven. su hambre es tan grande que puede devorar países, pone y quita presidentes, vende armas, agroquímicos y transgénicos y compra silencio y exoneraciones .

Ahí donde no me pudieron llevar los ejércitos coloniales, me llevaron las hermosas trasnacionales. Mi nombre es Coca Cola, Mac Donalds, soy cable por televisión, E-Entertainment y Sony Channel. Soy la llamada cultura hegemónica, yo todo lo homogenizo, lo igualo y lo convierto en ganancias para unos cuantos bolsillos en perjuicio de la mayoría de cerebros subdesarrollados. Las mayores ganancias con el mínimo esfuerzo para los que se lucran y el máximo costo para las grandes mayorías que se tranquilizan con la dosis diaria de telenovelas o el consumo idiotizante del licor.

El Miedo siempre ha sido mi mejor aliado, entre mis cimientos más profundos está el miedo infundido a la autoridad, el miedo a los padres, a los reyes, a los sacerdotes, a los funcionarios públicos, a los profesores, a los policías, a los militares, a los patrones; el miedo a no ser amado, el miedo a la soledad, el miedo a ser castigado, el miedo a ser excluido, el miedo a no ser alguien a los ojos de los demás, el miedo a la muerte. Son tantos que hasta yo perdí la cuenta, pero al final todos temen, todas temen y se atan a esos temores, son las muletas que no les permiten correr libremente.

Y si alguna vez llegan a vencer sus miedos entonces tengo muchas maneras de desanimarlos, tengo gobiernos que hablan de cambio y democracia, otra palabra dorada de mi capa, mientras formulan leyes que aseguran la inequidad, tengo a mis corporaciones que venden y compran dignidades, y sobre todo tengo la televisión que todos los días les dice que sólo hay una manera de vivir, una manera de ser, la mía.

También me llaman mercado, una idea que le vendieron a los explotados y explotadas, la idea de que quien trabaja duro y por mucho tiempo todo lo puede comprar, la idea de que muchas empresas vendiendo lo mismo acaban por vender barato y mejor, y la masa humana se lo creyó, como si no supiera que el único fin que yo persigo y para el cual fuí creado fue el de la explotación, por poder o por dinero, al final el mismo cuento.

¿Sabes lo que hace la mano invisible del mercado? Una gran guatuza! No la latina con el dedo gordo apretadito, la gringa, la del dedo medio largo, larguísimo y flaco como las dos torres que derribaron en la sede de mi imperio, otra fuente de ganancias y beneficios para mi gente de Wall Street.

Si, la guerra es el mejor de mis negocios, ayer fueron los comerciantes venecianos destruyendo su competencia y expandiendo sus territorios de compra y venta con las armas de los cruzados, hoy son las grandes corporaciones a la caza de petróleo en los mismos países que antes invadieron con la bandera de la Santa Iglesia. Hoy solo necesitan usar dos de las palabras que cubren mi capa: democracia y terrorismo. Si estás conmigo sos un demócrata defensor de la libertad, pero si estás en mi contra sos un terrorista amante de dictaduras.

Y me da tanta risa cuando algunos de los tuyos se ubican al otro lado de la calle y creen que me han descubierto llamándome neoliberalismo, colocándome a la derecha como si yo no lo abarcara todo, arriba y abajo, derecha e izquierda por igual, mientras más creen que están fuera más dentro están. Es admirable su capacidad de hipocresía y autoengaño, no se dan cuenta que igual aman el poder, solo que revestido con otras palabras que les suenan nuevas y revolucionarias: compañeros, compañeras, camaradas, hermanos, hermanas, pueblo y participación.

Como si las palabras pudieran materializar los cambios sociales que ellos afirman representar, la misma mierda en distinto hoyo.

Y por ahí andan también la mayoría de las organizaciones llamadas pro desarrollo social, las no gubernamentales, esas me ayudan mucho más que las corporaciones, sin ellas la presión social talvez sería tan grande por la miseria, el hambre y la desesperación que finalmente acabaría por explotar, pero gracias al aguante de las masas y los ONG que mantienen engordando a sus clientelas miserables, la verdadera revolución se vuelve apenas un sueño de opio, dormido entre canciones nostálgicas y reuniones de la izquierda intelectual, todos muy cómodos en sus oficinas climatizadas y con Internet, mientras chupan la teta de gobiernos ajenos, con impuestos ajenos, sobras que tiran unos países a otros, para que todo siga exactamente igual.

Porque como dice uno de los tuyos, la caridad sustituyó la justicia.

La verdad es que ya nadie sabe lo que hace ni porque lo hace. Ustedes ya no poseen sus propiedades, ellas las poseen a ustedes, ustedes no consumen televisión, ella los consume, ustedes no controlan al sistema, yo los controlo.

Y estoy tan seguro de esto que puedo decirte todas estas cosas con total libertad, porque sé que no veras la verdad delante de tu nariz, no respiraras la mierda de tu propia vida, no te darás cuenta de tus hábitos de consumo, no enfrentarás tus miedos, no renunciarás a tus comodidades…

Yo te conozco, porque sos parte de mí, y si no actuás ahora sólo serás uno más, una más, de una larga cadena de producción de seres humanos que solo sirven para nutrir a un sistema que creen conocer pero que no entienden en verdad...

...El sistema del Desarrollo Inhumano.

Alberto Sánchez Argüello
5124 18 Kumk´u´ 2 Tz´i´

Para ver en formato de presentacion power point ilustrado: http://www.scribd.com/doc/18789670/Monologo-del-Desarrollo-Inhumano-Alberto-Sanchez-Arguello

lunes, 17 de agosto de 2009

Senderos de montaña (fragmento de La Casa del Agua)


Cuentan que en los tiempos en que los indios empezaban a doblegarse bajo la espada de los conquistadores, una de las tribus miskitas, que aún habitaban en el norte de Nicaragua, decidió abandonar la lucha y pactar su rendición.

El líder de la tribu, un cacique de alta estirpe, se presentó en el campamento de los capitanes españoles para ofrecerles tierras a cambio de la paz, al lado del cacique estaban los dos sukias, hermanos gemelos que poseían el arte de la magia ancestral y que servían de guías espirituales para la comunidad indígena.

Los capitanes no se confiaron del ofrecimiento y el cacique y su comitiva fueron apresados y el pueblo entero puesto en esclavitud de los señores que luego talaron los bosques para construir sus villas. Cuentan que los sukias lograron escapar una noche y fueron vistos por última vez por unos niños de la tribu que les oyeron decir que se iban a vivir a Peñas Blancas, unas montañas en lo profundo de la selva, y que volverían cuando el mundo hubiese cambiado. Nadie supo más de ellos y sólo la leyenda sobrevivió.

Y era precisamente esa leyenda la que había movido a Eva ciento noventa y ocho kilómetros desde Managua hasta la inmensa cordillera que estaba ante sus ojos, aunque ahora que estaba cerca no parecía una cordillera, sino más bien un dragón acostado entre colinas y bosques verdes. Al comienzo no comprendía el origen del nombre hasta que se fijó en los farallones desnudos de roca blanca de la montaña, parchados por musgos propios del bosque de nubliselva.

Eva tenía doce años y nunca había viajado tan lejos de su casa, pero no crean que era una niña mimada, siempre que podía salía de excursión. Si uno la miraba de lejos parecía mayor, alta con los hombros estrechos y un cabello ensortijado que parecía hecho de alambre; era cuando la mirabas de cerca que podías ver la niña que brillaba en sus ojos café miel, unos ojos que miraban al universo como si todo estuviera recién hechito, piedras, árboles y montañas apenas salidos del horno como el pan del desayuno.

Cuando sus primas la invitaron a pasar una semana haciendo campamento en las faldas de Peñas Blancas, Eva hasta que saltó de contenta y de poco sirvieron las advertencias de su madre sobre las culebras y los saca bocados o que su padre no estuviese muy de acuerdo en pasar tanto tiempo sin su colochona, ella simplemente hizo su mochila y se fue al comenzar la semana santa con sus primas, por la carretera hacia Matagalpa, más allá de la Dalia.

Pasaron casi cinco horas antes que pudiera ver el dragón verde de farallones blancos, primero tuvieron que hacer varias compras: víveres en el mercado, plástico, hamacas y colchonetas y un bolsón de rosquillas que casi exterminan en la camioneta si no ha sido por la intervención oportuna de su tía.

El viaje acababa siendo bastante cansado, pero el panorama aminoraba la carga, era como hacer un recorrido en un almanaque de fotos de nicaragua: pasar por el puente de Tipitapa y mirar el barco que parece que está siempre a punto de salir a navegar con turistas, luego Maderas y Darío, blancas y grises, el paseo por el trópico seco de la carretera entre guiñocuajos y árboles sin hojas, con la tristeza de los cerros pelados que luego se van repoblando poco a poco después de pasar Matagalpa y se empieza a subir por las curvas interminables de la vía hacia El Tuma-La Dalia. Finalmente la carretera que termina y la tierra se extiende bajo las ruedas de la camioneta y mil cerros rodean los caminos hasta que se llega a uno, imponente, que cubre todo el espacio mientras se extiende en cordillera como una muralla que parece decirnos que no se puede pasar porque ya llegamos a casa.

Después de haber pasado Kansas City y el puente de la Gusanera llegaron al empalme de La Mora y ya desde ahí se podía admirar el Picacho, el cerro que te da la bienvenida y que a medida que te acercás parece que se te viene encima y es abajito de él que doblaron a la derecha por que si se iban por la izquierda llegarían al Cua, donde dicen que aún vive Nicho, el hombre que puede oler las cosas que aún no han pasado, pero esa es otra historia.

Acabaron por parquearse en medio camino al lado de un terrero alambrado. Lo primero que hizo Eva al bajarse de la camioneta fue cerrar fuertemente los ojos y respirar hasta sentir bien adentro la humedad de las plantas y el fresco sabor a montaña y menos mal que se había recostado a un árbol cercano por que si no se habría caído del susto cuando Abraham le habló quedito para saludarla.

“Hola, ¿anda paseando?” le dijo y la quedó viendo despacito por que no la quería asustar, pero Eva no quería parecer chavala de ciudad y se hizo como si la montaña no la impresionase, “No, es que me faltaba conocer estos cerros de por acá, ya estaba aburrida de otros a los que me he subido”, el chavalo se sonrío un poquito mientras le miraba los zapatos tenis de suela baja y las manos finas de quien no trabaja en el campo, “Ha de ser” le dijo y se despidió con la mano porque no le gustaba la gente que hablaba aparentando.

Eva se sintió un poco apenada con Abraham que ella ni el nombre le conocía, luego le dirían que era el hijo menor de don Chico, uno de los patriarcas más respetados de la zona y el mejor cuentista de la región, pero al final la pena le duró poco, la montaña estaba ahí, sus primas, el agua de los ríos... los sukias.

El tío levantó un poco una parte del alambrado que estaba recortado y entraron todos. Estaban en un terreno más largo que ancho, como un tocino, y al fondo de viaje estaba un hermoso árbol de liquidambar, una de esas maravillas que sólo se puede ver en el trópico húmedo en sitios elevados, las hojas se parecían al maple pero el olor era como un perfume de hierba que te abrazaba todito si te subías a él. Pues ahí mismo, bajo la sombra del árbol empezaron a armar el campamento

Eva estaba deseando que la noche pasara rapidito para poder salir a recorrer todos los senderos de la montaña, era casi como esperar navidad pero con un poquito de frío.

Este es el inicio de "La Casa del Agua", Cuento ganador del primer concurso de literatura juvenil de la fundacion libros para niños de Nicaragua, en el año 2003.

Es la historia de una adolescente que viaja a una montaña de nubliselva, en el norte de su pais, ahi vivira diversas aventuras magicas a la vez que aprende sobre la naturaleza y las fuerzas del mundo bajo sus pies.

Para leer la version completa: http://www.scribd.com/doc/16763143/LA-CASA-DEL-AGUA-Alberto-Sanchez-Arguello-2003

martes, 11 de agosto de 2009

SER o ESTAR


El hombre finalmente pudo levantarse y lo primero que vio fue su auto incrustado en un árbol a unos pocos pasos de donde él se encontraba, no le llamó la atención el hecho de haber sufrido un accidente y no recordar ningún detalle del mismo, sino que por más esfuerzo que hacía con sus fosas nasales, ni una brizna de aire pasaba a través de ellas; después intentó espirar y obtuvo idéntico resultado, en una acción casi inconsciente colocó su mano a la altura del corazón sólo para comprobar lo que ya había imaginado: estaba muerto...

El Estar muerto no asustó al hombre, acostumbrado a conducir su vida a través de patrones de lógica y razonamiento frío. Su primera preocupación real fue la de encontrar una manera para regresar a su casa, así que después de verificar si su cuerpo se desplazaba de manera correcta, sacó ciertas cosas del auto y empezó a caminar por la carretera en busca de la civilización.

Ya en casa convocó a su mujer y a sus dos hijos al comedor familiar, buscando la mejor manera de comunicar la mala noticia. La primera impresión que vio en sus rostros fue de estupor seguida al poco tiempo de risas medio estúpidas que le parecieron de muy mal gusto dada su nueva condición física. Por más esfuerzos que el hombre hizo su familia no le creyó, sin embargó si consideraron seriamente la posibilidad de que el accidente hubiese provocado un daño cerebral significativo.


Poco tiempo después el médico llegó a examinar al hombre. No podía estar menos que intrigado con las afirmaciones de éste y empezó de inmediato a auscultarle; como era de esperarse encontró que los signos vitales habían desaparecido y que la temperatura corporal descendía rápidamente. El médico optó por brindar un diagnóstico a aquel "estado". Después de hablar varias horas de los Yoguis hindúes y algunos monjes tibetanos, el médico describió ciertos estados catalépticos y hasta comparó al hombre con los osos durante su estado invernal; habló de lo fascinante del caso y mientras salía por la puerta, comentó sobre escribir un artículo referente a aquel "estado".

La familia aceptó aquel diagnóstico bizantino y continuó con sus actividades diarias, el hombre se limitó a decir que no llamaran más al médico. Sin embargo al poco tiempo apareció un psiquiatra, aparentemente a pedido de los suegros que habían hablado con la esposa del hombre mientras el médico estaba de visita. El psiquiatra condujo al hombre a uno de los cuartos e hizo que se acostara mientras él tomaba notas desde una silla mecedora. El sujeto preguntó por su niñez y sus fantasías sexuales con su madre, el hombre respondió de mala gana las preguntas y emitió uno que otro improperio cuando el psiquiatra intentaba convencerle de su homosexualidad latente y del enorme resentimiento que le guardaba al perro de su vecino.

Finalmente el psiquiatra se fue, no sin antes mencionar que el hombre sufría de una crisis de "muerte histérica", provocada por sus instintos sexuales reprimidos que le hacían sentirse culpable, creando un mecanismo de defensa que desembocaba en el cese de las funciones vitales como castigo a sus pecados imaginarios. La familia abrió mucho los ojos y sin entender muchos sus palabras le dieron las gracias y hasta un pago extra por todas las molestias.

El hombre cansado de tanta estulticia decidió seguir con sus labores y percatándose de que ya era la hora de ir a trabajar, salió sin despedirse y sin probar bocado. En el trabajo sus compañeros se burlaron por horas, ya sabían lo que había ocurrido y aquello les había parecido sumamente gracioso, aunque muchos dejaron de reír al notar el extraño olor a podredumbre que empezaba a emanar del hombre.

Tiempo después cuando la familia se sentaba a comer y los hijos hacían expresiones de horror y repulsión al ver caer sus pedazos de piel podrida, el hombre sólo se limitaba a voltear la página del periódico en busca de los deportes.


Alberto Sánchez Argüello 28/3/99

domingo, 9 de agosto de 2009

EL UZUNFANIO QUE NO SABÍA REÍR


En el reino de Uzunfania
Vivía una vez un Uzunfanio
que no sabía reír
por más que lo intentaba
no podía ni siquiera sonreír.

Y es que en Uzunfania
Reírse era cosa muy seria
Porque por decreto y por ley
Todos los uzunfanios
Deben reír todos los días
Y más de una vez.

Por eso habían muchos payazos
Bufones y cuenta cuentos
eran las profesiones más nobles
Y existían de todas edades
Tamaños y dimensiones.

El Uzunfanio que te cuento
Pasaba todo el día triste
Ya que no podía reír
Estaba en primaria todavía
Porque había repetido tres veces
Por no pasar la clase de risa.

Sus padres habían hecho todo
Trajeron al gran bufón de la corte
El que hace que todos lloren al reír
Le dedicó tres días con sus noches
Y al final fue el bufón el que lloró
Por no hacer reír al Uzunfanio.

Poca risa y mucho dolor
Fue lo que sintieron sus padres
Cuando de la corte vinieron tres grandes soldados
Para llevar al Uzunfanio ante la presencia del Rey
Este lo recibió vestido con zapatones grandes
Y una peluca multicolor, le dijo que debía reírse
Si quería vivir conforme a la ley.

Pero el Uzunfanio solo encogió los hombros
Así que lo metieron al calabozo
Con otros infractores de la ley.


Ahí estaba también un enano
Con cara alegre y muy descansado
“¿Qué haces aquí?” le preguntó
“Porque no he cumplido con la ley”
Le respondió sonriente
“No entiendo, ¿no te ríes?”
Le preguntó al enano
Y este le respondió
“me río cuando quiero
No cuando lo manda el rey
Reírse es ser libre
Y ser libre es gozar”
El Uzunfanio se quedó asombrado
Y se le ocurrió preguntar
“Y como hago yo para reírme
Nunca he podido, ni por ley
Ni por nada más”

“Si queres reírte
Tienes que dejar
Que pase nada más
No te sintás obligado
Mírate en el espejo
comienza por vos mismo
Ríete de tu cara y ya veras”

Y así hizo el Uzunfanio
Se puso ante el espejo del calabozo
Y se fijó en su nariz grande como zanahoria
En los pelitos que salían de ella
En sus cachetes de chanchito
Y en sus cejas espesas como arbustos
Y poco a poco, sin saber como ni porqué
Sintió cosquillas en la boca
Y se puso a carcajear.

El Uzunfanio había aprendido
A reírse en libertad
Dicen que poco después
Aquel reino ya no tuvo rey
Que todos y todas se unieron
Y se rieron por doquier
Ya no necesitaron leyes
Para reír o para ser.

Alberto Sánchez Arguello
Obra participante Cuarto concurso Nacional de Literatura Infantil
“Libros para niños y niñas 2008”
Categoría POESÍA
Fundación Libros para Niños
29 de Mayo 2008

EL MONSTRUO DEL ARMARIO


Eran dos hermanos, niño y niña eran
Todo el tiempo peleando
Dame que te pego
te pego que te doy.

Chepe y Chepita se llamaban
Estos niños que te cuento
Pero lo que te quiero contar
No son sus eternos pleitos.

Quiero contarte la maravilla
Que les ocurrió una noche
antes de ponerse a dormir
acostados en el mismo cuarto
Lado a lado sus camas.

A Chepe se le ocurrió
Que quería a Chepita asustar
Y empezó a contarle la historia
Del monstruo que vive en el armario
Un viejo mueble del cuarto
Que cierran antes de cenar.

Chepita escuchó a su hermano
Que le contó de sus garras
Y largos y terribles colmillos
Con ojos rojos y espeluznantes
Que brillan en la oscuridad.

Pero ella en vez de asustarse
Ella agregó más detalles al monstruo
Dijo que se comía a los niños
Que no dejan dormir a las niñas en paz
Y que en ese preciso momento
Estaba a punto de llegar.

Entonces escucharon un ruido del armario
Sonidos de movimiento, arañazos y más
Y ambos salieron corriendo
Gritando: papá, mamá!!

Y cuando volvieron al cuarto
Con focos, garrotes y papá
Abrieron el gran armario
Y todos pegaron un brinco
Cuando un ratoncito
Escapó a toda velocidad.

Alberto Sánchez Arguello
Obra participante Cuarto concurso Nacional de Literatura Infantil
“Libros para niños y niñas 2008”
Categoría POESÍA
Fundación Libros para Niños
29 de Mayo 2008

EL SR PLÁSTICO


Yo vivo en Managua
Hay mucho ruido y mucho calor
Juego con los chavalos de mi barrio
Gaby juega que es policía
Yo juego a que soy Doctor.

Corremos por el Luis Alfonso
El parque más grande de mi ciudad
Lástima que no es como antes
El resbaladero se oxida con la lluvia
Y la resbalada se hace más dura
Saltamos y jugamos
Pero cada vez hay más basura.

Yo digo que el Sr. Plástico
Vino de visita a la ciudad
Descansa en las aceras
En los parques
En las casas y los mercados
Pero luego no se va.

El Sr. Plástico viene con agua
Trae juguitos y hasta comida
Es un señor con muchas formas
Tiene forma de bolsa y de botella
Todo lo ensucia
Y en todo lugar se queda.

En el parque siempre lo encontramos
Y cuesta mucho que se vaya
Porque si hoy limpiamos entre todos
Mañana vuelve a llegar
que no nos quite nuestro espacio
Queremos que nos deje jugar.

Yo quiero que el Sr. Plástico
Mejor vuelva de donde vino
Nosotros no necesitamos
Tanta bolsa y botella
Seguro que vos y yo podemos
Hacer que nuestra ciudad
Vuelva a ser bella.

Alberto Sánchez Arguello
Obra participante Cuarto concurso Nacional de Literatura Infantil
“Libros para niños y niñas 2008”
Categoría POESÍA
Fundación Libros para Niños
29 mayo 2008

miércoles, 5 de agosto de 2009

CRONICAS DEL TIEMPO DEL NO TIEMPO: LA LOCURA


Cuando la bruja blanca era joven sus viajes de sueño le mostraron los caminos de su largo proceso espiritual, ahí encontró a sus acompañantes, energías femeninas verdes y moradas que pueblan los mares y los ríos, guardianas de la luz que siguen a la muerte que renace, la que partea el alma de la gente.


Los sueños son puertas al mundo interior pero también pueden ser portales a los mundos que nos vemos en el día, la bruja accesaba ambos en su peregrinaje anterior al sexto sol.


Una noche, la bruja blanca se soñó en un laberinto, caminando en un espacio infinito de un cuarto sin paredes, rodeada de gente perdida en su mente, en batas blancas y miradas ausentes, ella se llenó de horror aún sabiendo que el único peligro real era ser tocada. Se movió entre ellos manteniendo distancia, con la certeza de una búsqueda y una intención.


La contemplación de aquellos dementes le trajo en retorno la mirada de ellos, una mirada que le decía que ella era la extraña en aquel mundo, su control y razón no tenían lugar entre los que habitaban las profundidades de la locura, y en ese ir y venir de miradas, descubrió el equilibrio eterno de los procesos espirituales: el descenso necesario a los infiernos interiores que permite el renacimiento del alma, una nueva integración del ser.


La bruja blanca caminó entonces en el laberinto de la locura, camino necesario de caos para encontrarse en su nuevo estado, flujo y reflujo de la estabilidad e inestabilidad propia de los momentos de cambio en la vida.


En aquella noche, en medio del tiempo del no tiempo, la bruja blanca construyó en su sueño la imagen de su proceso: el camino de la razón que busca su evolución en medio del caos y la locura, dejando el control atrás para fluir desde la intuición y el espíritu.


En la vigilia del nuevo sol otros y otras también caminaron en los sueños y encontraron respuestas a sus procesos espirituales, y al hacerlo abrieron las puertas a la especie.


La bruja blanca se encontró a si misma innumerables veces, compartiendo existencia con sentimientos y sensaciones en continuo cambio y transformación. Su energía, conectada con el kame, fue guía en diferentes tierras y tiempos, y cada sueño fue una semilla que le ayudó a germinar.


7 TOJ

6 KEJ

martes, 4 de agosto de 2009

Hijos de la luz y la oscuridad


Somos hijos de la luz y de la oscuridad

así que hemos de hacer brillar nuestra luz

y conocer nuestra oscuridad para controlarla...

Surgimos de los mares

y nuestros cuerpos están echos de agua

como el agua debemos entonces fluir

y ocupar los lugares más bajos

para llegar a todos y todas por igual

Somos energía

nuestras moléculas son hermanas de las estrellas

por eso sabemos que no estamos solos ni solas

que somos parte del todo

una manifestación física del gran ser

el corazón del cielo

corazón de la tierra.

Somos luz

somos oscuridad

somos agua

somos energía...

brillemos,

sintamos,

fluyamos

vibremos...

Mientras estemos aquí

hagamos que sea perfecto.