jueves, 10 de septiembre de 2009

Cronicas del tiempo del no tiempo: El Sexto Sol


Antes que los abuelos de nuestros abuelos y las abuelas de nuestras abuelas nacieran, existió al Norte el reino de las pirámides del Sol y la Luna. Su fundador fue Quetzalcóatl, la serpiente emplumada que creo la palabra, la ciencia, el arte y el gran calendario que sigue el movimiento de nuestro planeta en el universo, permitiendo conocer las energías de los días y entender las posibilidades del futuro.

Los sacerdotes de Quetzalcóatl, los llamados observadores del Universo, descubrieron a través del calendario que el planeta entraría en un período de oscuridad al estar en el punto más lejano al centro de la galaxia, y que esa época iniciaría con la llegada de hombres mitad humanos mitad animal de cascos, que vendrían desde el Este en grandes barcos, trayendo el fuego y la muerte del olvido con ellos. Entendieron que sus armas de madera y cuero no podrían contener la destrucción del hierro y el polvo negro de los futuros invasores y que su reinado de horror duraría más de quinientos años.

Así fue como los sacerdotes y sacerdotisas viajaron hacia el sur y se dispersaron entre los diferentes pueblos para enseñar sus conocimientos y con ellos viajó el gran espíritu de la serpiente emplumada, en busca de corazones donde anidar y sembrar pequeñas luces que iluminaran a la humanidad durante el reinado oscuro de los hombres del Este.

Después de una era los hombres del Este finalmente llegaron y guerreros de muchos pueblos se les enfrentaron, pero tal como lo había predicho el gran calendario, la sangre cubrió la tierra y las ciudades fueron destruidas y con ellas la historia y el conocimiento, excepto en algunos pueblos y en aquellos y aquellas en que anidaban en su corazón la pequeña luz de Quetzalcóatl.

Aquella pequeña luz fue trasmitida de hombre a hombre y de mujer a mujer durante los siguientes quinientos años y cada vez fueron menos los que la recibieron porque muchos y muchas habían sido perseguidos y extinguidos por los hijos e hijas de los hombres del Este, y otros habían perdido su luz por la tristeza de tanta oscuridad.

Ahora hemos entrado en el último calpulli, el racimo de cinco años que nos separan del año del nuevo Sol, el momento en que hombres y mujeres habitados por el espíritu de Quetzalcóatl pueden aún ayudar a extender el entendimiento y la luz en los corazones de todos los pueblos.

El nuevo Sol, el sexto registrado por el calendario, es el momento señalado en el que estaremos más cerca del corazón del cielo, corazón de la tierra, el centro de nuestra galaxia. Es el momento más propicio para salir de la oscuridad que nos cubre desde adentro y construir el Kawoq, la gran tortuga, la comunidad de seres y cosas que nos permita fluir con la evolución del Universo.

Estas son las crónicas de aquellos y aquellas que intentaron tejer la red de la vida, cultivando su luz, alumbrando en la oscuridad del tiempo del no tiempo.


7Toj