domingo, 29 de diciembre de 2013

MIS TUITS MAS COMPARTIDOS DEL 2013

My Top Tweets of 2013

Tweets

  1. De noche las cucarachas escriben ensayos literarios, evidentemente todos dedicados a Kafka.
  2. Cuando puso la caracola en su oreja escuchó el mar y muy al fondo el sonido de los violines del Titanic.
  3. El apocalipsis se ha pospuesto al menos cien veces. Todo gracias a un viejo borracho que desde una montaña cuenta chistes repetidos a Dios.
  4. Los árboles componen las más bellas sinfonías con el viento, pero sólo las hormigas y mariposas las disfrutan a plenitud.
  5. Los generales tienden a sufrir de insomnio, todo por su maldita maña de fusilar ovejas en vez de contarlas
  6. El maestro de danza contemporánea pasa observando con microscopio bacterias y protozoos, lo necesario hasta dar con una nueva coreografía.
  7. El mago dijo que en su sombrero había infinitos conejos, pero sólo vieron uno. Ahora imaginen sus posibilidades agregó...
  8. En el principio habían 300 millones de dioses, pero sólo uno verdadero que los miraba desde 300 millones de espejos, mientras sonreía burlón
  9. Los turistas del universo paralelo se asombran a al ver que de cada persona sólo hay una. Ellos no sabrían que hacer sin sus 600 iguales.
  10. De noche se baja del cuadro y hace gestos de odio, dolor, risa, todas las caras del mundo. Amanece y la Mona Lisa vuelve a su marco.

jueves, 12 de diciembre de 2013

METAMORFOSIS


Manuel siempre volvía a casa a las seis menos cuarto. Dirigía un gruñido a sus hijos y un manotazo a las nalgas de su esposa, mas por costumbre que por deseo. Al final de la noche permanecía absorto ante el televisor hasta que sólo se mostraba estática, apenas consciente de la cena aceitosa que aún se licuaba en sus intestinos y las quejas constantes de su familia.

Posiblemente por eso no llegó a notar los silencios cada vez más continuos y las ausencias progresivas: su esposa atrapada por las telenovelas, su hija chateando infinitas conversaciones y su hijo devorando los víveres de la casa.

Un día, después de varias cenas en solitario, exploró la casa y se encontró con dos celulares en el cuarto de su hija, un refrigerador desconocido en el de su hijo y un televisor nuevo en la cama, del lado de su esposa.

Sin mayor interés en entender lo que había pasado, se apresuró a vender los aparatos, dejó el trabajo y gastó toda su liquidación en cerveza. Se dedicó entonces al sueño de su vida: beber y mirar televisión hasta morir.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Diciembre 2013


Imagen: Laurie Lipton

jueves, 5 de diciembre de 2013

EL PISO INFERIOR



Después de trescientas aplicaciones y decenas de entrevistas, finalmente conseguí trabajo. El primer día llegué temprano para impresionar. Al pie del edificio me quedé un tiempo mirando hacia arriba, tratando de ver el último piso, pero se perdía más allá de las nubes y me dio tanto vértigo que casi doy contra el piso.

Café en mano entré. Le pasé al lado a una recepcionista que estaba leyendo los obituarios de la semana; no me pidió documentos, ni me dio orientaciones, así que entré directo al ascensor. Ya dentro, me quedé perplejo al encontrar que sólo había una pequeña pantalla y un teclado al lado de la puerta: no había botones de piso. Mientras trataba de descifrar aquello, se metió un joven con unas enormes alas saliendo desde atrás de su americana. El alado tecleó 7,777,777 y el ascensor empezó a subir a una velocidad vertiginosa.

A partir de ese momento no supe cuánto tiempo pasó: mi reloj se detuvo a las ocho aeme. El costado transparente del ascensor fue mostrando la ciudad cada vez más lejana, hasta que todo el mundo parecía sólo una maqueta llena de hormigas diligentes. Luego aparecieron las nubes pastando plácidas en un cielo azul infinito que se fue tornando más oscuro hasta quedar sólo un negro profundo, poblado de estrellas dispersas.

Después de una eternidad de silencio llegamos al piso superior. Se abrió la puerta y pude ver un espacio sin puertas ni ventanas, lleno de jóvenes alados, de saco y corbata, todos idénticos a mi acompañante, caminando en todas direcciones. –Pase buenos días- me dijo y salió.

De nuevo solo, recordé la única orientación del email que me habían mandado y puse “0” en el teclado. Esta vez vi la ciudad hundirse y las diferentes capas de tierra y piedra hasta llegar a una zona llena de lava volcánica y humo.

Cuando se abrió la puerta noté que el reloj se había puesto de nuevo en movimiento mostrando las ocho aeme y un minuto.

Apareció ante mí otro espacio ilimitado sin puertas ni ventanas, lleno de jóvenes idénticos a los del piso superior. Uno de ellos se me acercó –Bienvenido señor gerente - me dijo sonriendo y me entregó un tridente antes de conducirme a mi oficina.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Diciembre 2013

Imagen: internet