jueves, 29 de enero de 2015

PERFUMES



Cuando éramos niños siempre pasábamos por el parque central para escuchar al viejo vendedor de perfume. Era un septuagenario que se sentaba en un banquito de madera con una pana llena de botellitas de colores. A todo el que se acercaba le contaba que destilaba sus perfumes con los olores de la vida: el fuerte aroma al éxito en los negocios, el penetrante olor a la sexualidad incandescente,  la sutil fragancia del amor incondicional…

Nosotros nos burlábamos de él gritándole que era un viejo ladrón, pero él sólo nos espantaba con las manos como si fuéramos moscas, mientras le ofrecía su maravillosa mercancía a alguna viuda de ojos tristes o un desempleado hambriento de dinero.

Un día el espacio que ocupaba cerca de la glorieta estaba lleno de palomas y un olor a lavanda que acariciaba la nariz. El viejo se había ido. Nosotros fuimos creciendo y  con el tiempo todos mis amigos también se fueron.

Ahora que estoy jubilado, visito el parque por las tardes, acompañado de mi bastón y mis botellitas de colores.


Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua Enero 2015
Imagen: pintura de Picasso

martes, 27 de enero de 2015

SI TU CABEZA TE HACE PECAR...



Ya ve usted que a veces uno no busca el mal, sino que es el mal el que lo busca a uno. Yo estaba ahí en el mercado, lista para irme con una bolsa llena de verduras y otra con frijoles cuando aparecieron.

Eran diez sujetos barbados y andrajosos, aunque me pareció ver dos más que se movían entre los pasadizos de las carnes. Llegaron con megáfonos y no nos dieron tiempo para reaccionar.

Uno de ellos explicaba algo sobre la evolución de las especies y la selección natural, mientras otros lanzaban alaridos sobre el giro de la tierra alrededor del sol.

Yo me sentía mareada y la gente trataba de taparse los oídos mientras pedían auxilio. Algunos se lanzaron al piso y empezaron a rezar. Pero nada detuvo a esos terroristas: ellos seguían hablando del origen del universo, la fotosíntesis y  la importancia de las vacunas.

Cuando finalmente se los llevaron encadenados era muy tarde para mí. Ya no puedo dejar de pensar en sus palabras, en todas esas ideas que han contaminado mi corazón.

Por eso pedí misericordia y me fue concedida. Mañana en la plaza el verdugo comenzará conmigo.

Dios es grande.


Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua Enero 2015


Imagen: Alex Gross