miércoles, 30 de septiembre de 2015

CAPERUCITAS



IMPACTO ECOLÓGICO DE LA MUERTE DEL LOBO

Ahora las manadas de caperucitas y abuelitas destruyen todos los bosques que encuentran a su paso.

LOBO DE SCHRÖDINGER

Caperucita sabe que, mientras no abra la puerta, adentro puede estar la abuela, un lobo, un leñador, otra caperucita.

EL LOBO NO SABE DAR DIRECCIONES

Las antecesoras de caperucita acabaron en una casita hecha de dulce, otras cayeron en un agujero de conejo.

DE LO QUE NO HABLAN LOS LEÑADORES

Rescatadas caperucita y su abuela, vivieron vidas felices y normales, excepto en noches de plenilunio.

¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON ABUELAS ELÉCTRICAS?

En el 2019 los lobos entrevistan a las caperucitas, ninguno quiere vérselas con un replicante.

LOBO EXPIATORIO

Mientras los medios cubrían el rescate de caperucita, cerraron 10 sindicatos, iniciaron 3 guerras y subieron los impuestos.

LA ABUELA Y EL MAR

Agotando la superficie de los siete mares, los lobos marinos navegan insensatos a la caza de la gran caperucita blanca.

CAMUFLAJE

Las caperucitas han tomado la forma de lobos, los lobos de caperucita, las abuelas de leñadores y los leñadores están confundidos

LEYENDAS DEL BOSQUE

Los lobos le temen a la mítica caperucita azul. Sus cálculos afirman que está hecha de antimateria.

FABULA DEL FIN DEL MUNDO


Bajo el solitario árbol de los bosques extintos, espera el último lobo a la última de las caperucitas.


Alberto Sánchez Argüello
Managua Septiembre 2015
publicadas originalmente en twitter @7tojil

lunes, 28 de septiembre de 2015

EL ÚLTIMO VUELO




Después de sobrevivir cinco horas de atraso por condiciones climáticas, me ubiqué al lado de la ventanilla buscando distraerme, pero las luces de la ciudad desaparecieron bajo el manto gris de la tormenta que no terminaba de irse.  

Decidí devorar las revistas del asiento delantero. Me enteré de la nueva fase del gran colisionador de Hadrones y sobre las bellezas turísticas de Costa Rica. Al llegar a los artículos gastronómicos di por finalizada mi lectura aérea y cerré los ojos para forzar el sueño.

Cuando los volví a abrir estaba solo en la cabina. Caminé desesperado entre quinientos asientos vacíos. Mientras corría hacia la cabina un trueno me hizo mirar hacia afuera. En el ala derecha un enorme ser alado estaba destruyendo uno de los motores. Me di cuenta que estaba soñando, así que me coloqué un puñetazo en la cara.

Adolorido abrí los ojos y me encontré con tres miembros del personal de vuelo encima de mí, zarandeándome, gritando que dejara de soñar con dragones, que iba a provocar la muerte de todos. Les escupí todo tipo de improperios y me inyectaron algo en el cuello que me hizo perder la conciencia.

Al volver en mí, el avión estaba nuevamente vacío y afuera de la ventanilla el dragón se afanaba con el motor que ya estaba en llamas. No sé porque se me vino a la mente Ludwig y la quinta sinfonía empezó a sonar en el espacio, retumbando a lo largo del pasillo. Me acomodé en el asiento dispuesto a disfrutar.

A lo lejos escuché gritos, pero la música y el sonido de explosiones pronto los callaron.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Septiembre 2015

jueves, 24 de septiembre de 2015

NOSOTROS



Son pocas las cosas que recuerdo antes de nosotros. Días de lluvia en la ciudad que me vio nacer. El sonido de los pájaros en las noches calientes. La sensación de caminar sin destino.

Pero lo que más recuerdo es mi último viaje. Sentado al lado de una ventana vi venir a un hombre que avanzaba despacio por el pasillo. Era tan grande que parecía abarcar toda la cabina. Pensé que no cabría en el asiento, pero alcanzó completo a mi lado. Había cierta dulzura en sus movimientos, como si tuviese miedo de aplastar los débiles cuerpos que poblaban el avión.

Intercambiamos miradas y no pude evitar sentirlo cercano, como si lo conociera de toda la vida. Me lo imaginé protegiéndome de las voces de burla de mis compañeros de escuela, aconsejándome en mis paseos solitarios en el parque de mi adolescencia. 

Después de una breve charla sobre el clima, me dijo que en Guatemala lo esperaba el camión que llevaría a Tecún, cinco horas de camino a base de café y nervios. Me mostró la herida que le hicieron una noche en El Salvador, donde pasó quince días en coma y me habló de las veces que había comido quesillo en Nagarote.

Cuando aterrizamos nos quedamos atrás de los que apuraban el paso hacia las ventanillas de migración. Nos despedimos con afecto, prometiendo encontrarnos de nuevo. Me fui alejando sin voltear a ver, pero no pude seguir y deshice mis pasos  para abrazarlo. Sentí toda la suavidad del mundo en el rostro y en mis brazos.  Después, como si estuviese entrando en una plastilina gigante, fui absorbido por su cuerpo, despacio, despacio… En el piso quedó mi maleta, y con ella todo lo que ya no me haría falta. 

Cinco horas después en Tecún, ya había empezado a olvidar mi antiguo cuerpo. Al regreso pasamos por Nagarote porque nos gusta comer quesillo con mucha crema y viajar por la carretera, sintiendo el viento que baña los poros de nuestra extensa piel.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua septiembre 2015


miércoles, 16 de septiembre de 2015

LOS INCONVENIENTES DE ESTAR VIVO



Han pasado seiscientos días desde que supimos del primer caso: un campesino de Las Segovias que apareció en su casa al día siguiente de su propio entierro. Todos los medios cubrieron la noticia y hasta los de CNN hicieron un reportaje especial. Zombie era la palabra de moda. 

Había espanto y morbo en el asunto, pero el gobierno nos dijo que mantuviésemos la calma y procedió a lanzar campañas nacionales de fumigación –a los meses se supo que el Aedes aegypti estaba involucrado- y colocó policías armados en las calles principales de las ciudades mas pobladas.

Pronto nos vimos inundados por cadáveres que caminaban en avenidas y centros comerciales, afectando terriblemente el turismo. Las conferencias del gobierno, en las que culpaba a la oposición por inflar el número de casos, fueron disminuyendo, hasta que sólo quedó una cifra congelada en la página web del sistema nacional de epidemias.

Ahora la gente entierra a sus muertos en los patios y los policías le disparan en la frente a cualquier persona que tenga rasgos pálidos y ojerosos. Dicen que en los departamentos los perros hacen festines con los cuerpos que van encontrando en los caminos y que ha surgido una secta armada que llama a hacer la revolución de los vivos.

Yo he optado por pasar el tiempo mirando la televisión, mientras escucho el caminar lento de mi hija que viene y va por el pasillo, sin dormir, sin comer, sin respirar…

Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua Agosto 2015

Imagen: Stella Pearl zombie marilyn monroe