sábado, 27 de agosto de 2016

ETERNO RETORNO


Para Borges y para vos Germán

Estas dunas están preñadas de olvido. Camino entre sus arenas sin rumbo, para volver siempre al mismo lugar. Me engaño pensando que regreso por los alacranes que lo habitan, pero en algún eco de mi memoria reconozco que aquí la brisa es más seca y que un montículo asoma bajo mis pies. Repito entonces el ciclo que luego olvidaré, alimentando mi cuerpo con pinzas suculentas para perderme después en la tarea imposible de desenterrar lo que permanece oculto. Soles y lunas se posan sobre mi cabeza, mientras mis dedos se reducen a muñones y mis brazos en huesos cubiertos de piel. Hasta que un día concluyo mi labor y la gigantesca efigie se revela ante mí. Centurias pasadas iluminan mi mente y vuelvo a recordar mi intento vano de convocar al innombrable en ausencia de mar, mi llamado a la muerte, sin humanidad que ofrendar. Me alejo entonces, esperando que la arena vuelva a cubrir la estatua maldita, deseando olvidar que soy inmortal.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Agosto 2016

sábado, 20 de agosto de 2016

LOS OTROS



Madre siempre nos prohibió entrar al bosque. Nos enseñó a buscar entre los edificios abandonados lo que necesitábamos y a guardar silencio por las noches. Los otros duermen más allá de los árboles nos decía, no los debemos despertar.

Los mayores fueron los primeros en abandonar los restos de la ciudad. Dijeron que buscarían otros sobrevivientes y se internaron entre las ceibas para nunca regresar. Luego se fueron mis hermanas. Pensaban encontrar escorpiones o serpientes, cualquier cosa comestible que nos pudiese salvar. Las esperé durante meses, pero ellas tampoco volvieron.

Soporté el tiempo que pude comiendo termitas, muriendo un poco cada día bajo la lluvia negra. Una noche, con mis últimas fuerzas, me arrastré hacia el campo de cruces y saqué lo que quedaba de madre. Esa noche, mientras desgarraba carne y huesos, más allá de las tierras yermas, en la oscuridad de la foresta, despertaron los otros.


Alberto Sánchez Argüello

Agosto 2016

sábado, 6 de agosto de 2016

SABOR A OLVIDO


Hoy hace demasiado calor para jugar. Todos se fueron a sus casas, a excepción de Sara y Josué. La primera vez que los vi en el parque le pregunté sus nombres, ella respondió sin mirarme y eso fue todo, no quiso que jugáramos. Se la pasan apartados, Josué lanzando patadas mientras intenta subirse a los juegos más peligrosos y Sara que lo pellizca y empuja cuando cree que nadie los mira. 

Ahora podría acercarme y ayudarla a mecer a Josué, que está dormitando por el sopor, pero ella está como ida, moviendo su mano sin darse cuenta. Decido levantarme y buscar refugio en la glorieta, pero me detengo al darme cuenta que Sara me mira. En el tiempo que me toma decidir si debo saludar, ella toma el columpio de su hermano y lo lanza con la fuerza suficiente para que el cuerpo de Josué vuele hacia el asfalto. Cierro los ojos, no quiero ver la caída. 

Cuando los abro, Sara no está y el cuerpo de su hermanito está boca abajo en la calle. Su cabeza parece una tetera de porcelana quebrada. Tiene un agujero del que empiezan a salir mariposas negras. Se posan en los toboganes y columpios, en los árboles y las alcantarillas. Hay una que se coloca en mi boca, mueve sus alas despacio e intenta entrar, estoy demasiado mareado para evitarlo, así que la dejo.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Agosto 2016