Era noche de luna nueva cuando Esther fue
interceptada por tres hombres a una cuadra de su casa. Se la llevaron a un callejón y la violaron repetidas veces antes de acuchillarla en el
estómago. Un par de horas más tarde, se levantó y caminó hasta su hogar. Entró
en silencio y se cambió de ropa antes de cocinar y servir la comida. El marido
notó de inmediato algo extraño: de su estómago brotaba sangre a borbotones. Se
la llevaron al hospital, pero toda sutura era repelida por el manantial
carmesí. El cuarto se fue inundando y poco a poco todo el hospital. Llegaron
los bomberos y defensa civil y se extendió orden de evacuación al barrio.
Pronto, los canales locales mostraron los lagos de sangre que entraban a las
casas y centros comerciales. Meses después, helicópteros intentaban rescatar
sobrevivientes en todo el país y el presidente cerraba un trato migratorio con
los países vecinos. Los últimos testigos
que vieron a Esther, dijeron que estaba en el techo del hospital, pidiendo
disculpas, muerta de vergüenza.
Pintura: "Mar de sangre" Laura de Fuente Jara
Texto Alberto Sánchez Argüello


Hermoso cuento. Atrapante hasta el final que, por cierto, es genial.
ResponderEliminarGracias Eduardo, saludos
ResponderEliminarMuy fuerte, pero es así como es. Me encantó este micro.
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