#J22NoSeOlvida
Estoy
tan acostumbrada al psiquiatra que podría quedarme dormida sino fuera por las
malditas moscas.
Mis
padres dicen que esto es sano, que así podré tener otra vez una vida normal. He
optado por no contrariarles, ya han tenido bastante con la presión
gubernamental.
En
consulta, el psiquiatra me recuerda que la marcha en la que participé no fue
pacífica, que la gente tuvo que ser reducida a la fuerza por violentar el orden
público. Me pide que diga en voz alta que nadie me golpeó hasta matarme, que lo
mío fue una simple contusión tal cual lo describe el informe policial. Lo hago
paladeando cada palabra como si fueran caramelos.
Concluida
mi representación de paciente en sanación, agradezco la paciencia, limpio los
coágulos de sangre que quedaron pegados en el sofá y me alejo por las calles,
acompañada por las moscas.
Alberto Sánchez Argüello
Imagen: Bansky


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