sábado, 26 de diciembre de 2009

CAPITULO FINAL - DECIMO CAPITULO CHICO LARGO Y CHARCO VERDE: La Red de la vida


“Te estábamos esperando” le dijo la mujer, Miguel finalmente pudo responder “Pero, ¿como?... ¿Quien sos vos?” ella lo miró con dulzura y lo invitó a sentarse en la hierba, ambos lo hicieron y ella empezó a hablar “Yo soy Xochipilli, príncipe flor, energía de la danza y la fiesta, señor y señora de las flores, y esta es una de mis moradas, un centro de poder que tus ancestros visitaron hace muchas lunas, también vinieron del Norte y del Sur hasta la isla de los dos volcanes, el centro sagrado ceremonial, custodiado por los venados azules y chico largo como le dicen por tus tierras”

Miguel siempre curioso la interrumpió “¿Quién es Chico Largo, es un Demonio o un Fantasma?” Xochipilli se sonrío y pasando la mano por la frente de Miguel le respondió “No Miguel, los hombres y las mujeres han perdido los ojos para ver lo sagrado y los oídos para escuchar al Universo, primero olvidaron que las Ceguas eran mujeres sabias que conocían la magia de la noche; luego convirtieron a Tezcatlipoca en un perro de leyenda; le tienen miedo y terror a la carreta sagrada, y han convertido las energías de este gran santuario en cuentos de espantos y aparecidos”

Miguel volvió a interrumpir un poco molesto “Pero yo encontré a una cegua y me quería lastimar” Xochipilli le tapó la boca con suavidad y siguió hablando “Ella se defendió de un muchacho que le lanzó granos de mostaza y que le quería robar el alma, si vos le hubieras pedido con suavidad su ayuda ella te la habría dado, tu abuela es una mujer sabia Miguel pero hay cosas que ella nunca supo. Chico Largo no es un demonio ni un fantasma, es la energía de todos los árboles, plantas, animales y piedras que viven en esta isla y yo soy parte de esa energía también, y vos, y tu familia, y cada uno de los seres y las cosas, todos somos la red de la vida”

Miguel se quedó un tiempo en silencio sin saber que decir y Xochipilli volvió a hablar: “Hace siete años tu papá irrespetó este lugar, clavó metal en esta tierra sagrada en busca de oro y joyas, a como hicieron los hombres barbados que vinieron de otro continente hace quinientos años, pero la idea de darle el oro a cambio de su luz fue una idea mía, porque en el río del tiempo que avanza y retrocede en espiral yo te ví, y supe que podrías llegar a ser luminoso, así que preparamos tu camino hacia nosotros, y aquí estás ahora”

Miguel empezó a entender todo y se sintió muy enojado “Así que todo esto ha sido un engaño, una trampa para que hiciera este recorrido hasta aquí, una mentira de Chombo y tuya?” Xochipilli se puso seria y le respondió con fuerza pero con tranquilidad “No hay mentiras, tu papá podía haberse quedado aquí hace siete años, pero lo dejamos volver con la esperanza de que vos vinieras a nosotros. Cuando tenías siete años me transformé en un zanate y vos me salvaste, demostraste entonces tu valor, tu amor por la red de la vida”

Miguel entendió todo entonces, los regalos, como Chombo sabía quien era él, su llegada hasta el Encanto, solo necesitaba saber una cosa “¿Y el alma de mi papá? Podré llevarla conmigo?” Xochipilli volvió a sonreír y respondió: “Si Miguel, solo tenés que usar tu corazón para encontrarla, está en un bosque cercano en un jardín de orquídeas, una de ellas es la luz de tu papá, si la encontrás podrás llevarla con vos, nadie te detendrá”

Miguel ya se iba retirar en busca del bosque pero se detuvo “¿Y porqué querían que viniera hasta aquí?” Xochipilli se levantó y le invitó a hacer lo mismo y mientras lo tomaba de las manos le dijo: “Los seres de luz como vos tienen que ser nutridos, cuidados. El mundo de los hombres y las mujeres se irá oscureciendo cada vez más, la sordera y ceguera de muchos que ya no ven su propia luz ni la de los demás seres y cosas, crecerá más. Queremos nutrirte y cuidarte, Chombo quiere compartir el conocimiento de la serpiente emplumada, Tezcatlipoca quiere enseñarte el arte de la adivinación y yo te mostraré las danzas de la luz. Necesitamos que seas luz para los tiempos de oscuridad” Miguel sintió su respiración fuerte y a través de sus manos podía ver pequeñas luces que iban y venían entre él y Xochipilli “Seré luz entonces” respondió Miguel y Xochipilli lo abrazó con fuerza y se convirtió en una lluvia de flores que cayó encima de Miguel.

Cuentan que Miguel entró al bosque y encontró el jardín de orquídeas, habían tantas que su olor flotaba como incienso en medio del lugar y todo tipo de insectos volaban con alegría. Miguel siguió su corazón y encontró una orquídea blanca florecida y supo que era la luz de su papá, la tomó entre sus manos, sacó su tercer regalo, lo apretó contra su pecho y mientras se acostaba en la hierba, pidió regresar.

Dicen que cuando abrió los ojos era de mañana y estaba nuevamente en su casa, había vuelto a ser un muchacho de doce años y tenía entre sus manos la hermosa orquídea, así que corrió hacia el cuarto de su papá y la colocó cerca de su nariz para que respirara su fragancia y don José lentamente despertó con lágrimas en los ojos.

La orquídea aún crece en un jardín de la casa y Miguel tuvo muchas aventuras en los mundos custodiados por los venados azules, pero esas son otras historias que tal vez otro día te pueda contar.