Inspirado en cuento de Solange Rodríguez Pappe
Fuimos la mejor pareja. Cada tarde nos enlazábamos en charlas
amenas con las que nos llenábamos el uno del otro. Sin darnos cuenta acabamos
viviendo juntos. Un día él perdió su trabajo y yo no logré encontrar uno. Los
dos terminamos en un call center en
turnos opuestos toda la semana. Sólo nos quedó soñar juntos: sincronizar
nuestros relojes y encontrarnos en el espacio onírico. Al inicio lo lográbamos:
tejíamos atardeceres y surcábamos el aire con alas de libélula, pero el tiempo
pasó y nos fuimos extraviando mutuamente. Ahora él tiene pesadillas y yo sueño
con otro. Tal vez en vacaciones volvamos a soñarnos... pero no en este año, hay
deudas por pagar y tocará trabajar horas extra.
Alberto Sánchez Argüello
Imagen: Julien Pacaud


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