SAN
NICOLAS
Concluida la centenaria huelga de los
elfos jugueteros, San Nicolás pudo al fin volver a recorrer el mundo.
Lamentablemente, para entonces ningún niño o niña quiso recibir nada de él. Lo
rechazaron por no ser gordo ni barbón y por la falta de trineo y renos mágicos.
En resumen, no se parecía al San Nicolás de la Coca Cola. Dicen que se retiró
definitivamente a Groelandia, desde donde ha dirigido varias demandas hacia la
Transnacional sin ningún éxito.
FANTASMAS
DE NAVIDAD
Los fantasmas de Scroodge han seguido
intentando despertar el espíritu navideño de los ricos y poderosos de este
siglo. Se presentan puntuales a media noche en sus aposentos para mostrarles
las navidades pasadas, presentes y futuras. Desgraciadamente ellos casi nunca
están y cuando llegan a estarlo se toman un puño de tafil y se vuelven a
dormir.
BUSCANDO
EL TALLER DE SANTA
A mediados del siglo XXI, los científicos
que estudiaban soluciones para los efectos del cambio climático en el polo
Norte, abandonaron su trabajo y se dedicaron a investigar la ubicación del
taller de Santa. Les pareció más factible y motivante buscar el taller mágico
que seguir sufriendo por los osos polares ahogados y el deshielo constante.
VENGADORES
El detective Mulligan contuvo un grito de
terror al recibir los resultados de laboratorio. Las huellas digitales
confirmaban que los horrendos asesinatos en serie, en forma de mutilaciones de
piernas y bolas navideñas incrustradas, eran la obra de una banda de pinos
vengadores.
ALAS
Recuerden niños y niñas: cada vez que sus
papis y mamis topan sus tarjetas Visa, Master Card y American Express, en algún
lugar de este ancho y bello mundo un agente de crédito gana sus alas.
INDICE
DE FELICIDAD
Los científicos de la república del Sur
descubrieron que navidad y año nuevo eran los momentos en que los índices de
paz y felicidad nacional marcaban más alto. Pronto la Asamblea votó de manera
unánime el decretar la navidad perenne y eterno el año nuevo en el país. Esto
implicó el fin de las elecciones y la permanencia indefinida de los cargos
públicos, pero todos los funcionarios se sacrificaron gustosos por la felicidad
de la nación.
ALBERTO SANCHEZ ARGUELLO DICIEMBRE 2011


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