OLFATO
El Sr. Torturador simula sonreír cuando
su esposa le da a oler su perfume. La verdad es que el único olor que percibe
es el de la sangre.
CONCENTRACIÓN
Cuando el Sr. Torturador acaricia a sus
hijos lo hace con mucha concentración, para evitar dislocarles un brazo o
romperles el cuello.
RECONFORTADO
Al terminar la misa dominical, el Sr.
Torturador sale reconfortado sabiendo que su obra aunque anónima, es conocida
por Dios.
MIRADA
El Sr. Torturador dudó una vez. La
mirada de un hombre le recordó a su padre. Desde entonces siempre empieza por
los ojos.
OJO
PROFESIONAL
Cada vez que sus amigos le presentan a
alguien, el Sr. Torturador adivina su peso y resistencia al dolor. No lo puede
evitar.
EFECTO
DE ACUMULACIÓN
Al inicio, los gritos de cada nueva
víctima resonaban en los sueños del Sr. Torturador. Ahora son tantas que los
gritos se anulan entre sí.
FINEZA
El Sr. Torturador rechazó una vez un
trabajo: era un niño. Sus herramientas eran muy burdas y era un trabajo que
requería fineza y tiempo.
COMPASIÓN
Cuando al Sr. Torturador le tocan
familiares suyos se muestra compasivo. Les pone una capucha para que no se
hagan esperanzas al verlo.
TRABAJO
La esposa del Sr. Torturador lleva años
creyendo que él la engaña. La verdad es otra: su trabajo supera al sexo.
RECORD
Un colega del Sr. Torturador busca
imponer el record Guinnes de la colección más grande de uñas humanas. Trabaja
turnos dobles para lograrlo
SEGUIDORES
Antes, la niña pequeña del Sr.
Torturador decía ver fantasmas mutilados que seguían a su papá. Ahora la ve un
psiquiatra y duerme sedada.
EL
GREMIO
El Sr. Torturador quiso montar un
sindicato. No pudo. La patronal ni siquiera reconoció la existencia de su
trabajo. Es un gremio sufrido.
Publicados originalmente en twitter
@7tojil
Alberto Sánchez Arguello 2012
ofrendando.blogspot.com
Foto: museo de la tortura de Amsterdam


¡Espectacular!
ResponderEliminarQuizás satura un poco leerlos así, seguidos y concentrados, pero no tienen desperdicio. Ahondan en lo más profundo de las miserias humanas con humor y sin piedad. Puedo asegurar que conozco más al Sr. Torturador que a algunos personajes de novelas de 1000 páginas.
El tono y el tema me recuerdan a una intervención de Fermín Muguruza en un disco de Albert Pla, en la que, al final de una canción, dice algo así como que el torturador es un funcionario, sólo un puto funcionario, y que no le debemos dar más relevancia, no es un monstruo superpoderoso , no le debemos dar esa grandeza.
Enhorabuena, de verdad.
¡Salud!