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martes, 29 de enero de 2013

LOS SUEÑOS DEL REY ROJO segundo volumen




“Los sueños del rey rojo” es una compilación de más de doscientos textos divididos en dos volúmenes. Son el producto de la compulsión creativa que divulgo de manera regular a través de mis cuentas de facebook y twitter, donde nacen de manera directa para ser luego objetos de edición, selección y publicación en mi blog de ofrendando.blogspot.com

Agradezco al magistral pintor Jean Marc Calvet por haber accedido a que esta obra estuviese acompañada por una muestra de sus magníficos cuadros.


LINK DE LECTURA ONLINE O DESCARGA: 
http://es.scribd.com/doc/122500443/SUENOS-DEL-REY-ROJO-II

Primer volumen:
http://es.scribd.com/doc/118031868/SUENOS-DEL-REY-ROJO

jueves, 27 de diciembre de 2012

LOS SUEÑOS DEL REY ROJO primer volumen



“Los sueños del rey rojo” es una compilación de más de doscientos textos divididos en dos volúmenes. Son el producto de la compulsión creativa que divulgo de manera regular a través de mis cuentas de facebook y twitter, donde nacen de manera directa para ser luego objetos de edición, selección y publicación en mi blog de ofrendando.blogspot.com


Agradezco al magistral pintor Jean Marc Calvet por haber accedido a que esta obra estuviese acompañada por una muestra de sus magníficos cuadros.


LINK DE LECTURA ONLINE O DESCARGA: http://es.scribd.com/doc/118031868/SUENOS-DEL-REY-ROJO

jueves, 20 de septiembre de 2012

"PANÓPTICOS" TERCER ANTOLOGÍA DE MICRORELATOS



Panópticos es la tercera antología de microrelatos de Alberto Sánchez Arguello. En esta ocasión están reunidos los primeros microrelatos, redactados como estados de Facebook en 400 caracteres o menos. Esta antología viene acompañada con una muestra de los maravillosos grabados contemporáneos del artista Granadino radicado en Chicago Carlos Barberena, quien ha aceptado gustoso partcipar en esta aventura microficcional.


Link de descarga o lectura online: 
http://es.scribd.com/doc/107513357/PANOPTICOS

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La primer antología "Antifábulas y Ficciones" se puede leer o descargar aquí:

La segunda antología "MicroMundos" se puede leer o descargar aquí:




domingo, 5 de agosto de 2012

VERSIÓN ILUSTRADA DE CHICO LARGO Y CHARCO VERDE



Versión ilustrada en PDF del cuento infantil "Chico Largo y Charco verde" obra inédita selección de jurado para publicación en el cuarto concurso nacional para literatura infantil "Libros para niños y niñas 2008" de la Fundación Libros para niños Nicaragua.

Para leer online o descargar:

DROPBOX

https://dl.dropboxusercontent.com/u/84590614/CHICO%20LARGO.pdf

SCRIBD

http://es.scribd.com/doc/103327402/CHICO-LARGO-Y-CHARCO-VERDE-VERSION-ILUSTRADA-AGOSTO-2012

Comparto una reseña de Guillermo Goussen Padilla sobre el cuento publicada originalmente en su página personal de Facebook en forma de nota


CHICO LARGO Y CHARCO VERDE

Una novela infantil-juvenil de Alberto Sánchez Argüello


En realidad, no pensaba hacer de este texto unas Conocencias, pero como no me pude meter al blog de Alberto para opinar y, cuando lo hice, no me dieron chance de meter todo mi escrito, pues, decidí abusar de esta tribuna que ya he vuelto mía. 

He leído la novela corta de Alberto y me ha gustado. Esto suena a lo que en Nicaragua llamamos "este maje está dando la con dulce", pero no hay tal: sí me gustó, y por muchos motivos que ahora mismo empezaré a verter:

Confieso que nunca se me dará el cuento infantil-juvenil porque no acepto esta taxonomía (muchos relatos considerados ahora infantiles fueron en su origen muy cercanos a lo que ahora se denomina horror gore, pero que los sistemas castrantes y su summum (Disney) volvieron aceptablemente anodinos y, por lo tanto, "digeribles" para las mentes "nobles y vírgenes" de los infantes.

Por otro lado, soy de las personas que odian a los "escritores" que piensan que hacer cuentos infantiles es hablarle a los niños como idiotas, o subnormales, y con ello creen sobre entender que aguantan todo lo que las palabras más fútiles sugieran.

Por supuesto, me da pena ajena ese afán que tienen muchos “escritores de cuentos infantiles-juveniles” de creer que escribir ficción es hacerle al fray Bartolomé de las Casas y con ello “adoctrinar”, “educar” o, como dicen en México, “darle una neta al lector”, en este caso, infantil-juvenil, para que su vida sea ejemplo de fe, y un montón de pendejadas… No, los niños-adolescentes son como yo he sido: gente que se piensa inteligente.

Así las cosas, creo que Chico Largo y Charco Verde es una excelente novela corta porque entreveo en su génesis una concepción muy trabajada de lo que llamo la idea, su ambientación y concordancia: el mundo imaginado; es decir, el imago mundi que le da verosimilitud y certeza a lo narrado.

Alberto Sánchez Argüello ha hecho toda una investigación etno-histórica para darle sustento y cabida a esta historia ficticia que, desde ya, me gustaría promover con mi amigo editor Óscar Sipán, en España.

¿En qué se diferencia esta novelita, por ejemplo, de los cuentos de camino o, por supuesto, del emblemático Pancho Madrigal en Nicaragua? En la base epistemológica antes aludida que busca su raigambre en la historia menos contada: la del Occidente que, cruzando las “Columnas de Hércules”, o sea, el Mediterráneo, ahonda en el mito olvidado, pero incoativo de las “Indias Occidentales”; en esa “visión de los vencidos” que aún pregona el “si me permiten hablar”, de Camila.

Me explico: si uno lee esta novela corta, bien podría pensar en una de las tantas versiones, por ejemplo, del Fausto, de Goethe. En donde el concepto de pecado-pacto está signado por el complejo de culpa-castigo judeo-cristiano. Lo cual no sucede aquí, porque los dioses mesoamericanos no son tan soberbios y caprichosos como el hebreo y su hijo putativo. Y aunque el papá de Miguel ha actuado con la ambición y avaricia propia de Occidente, el niño-héroe-protagonista (una especie de Kirikú nica) encuentra en su raíz (o sea, lo incoativo) la posibilidad de la liberación (que no perdón)

Pero bueno, no me gusta hacer tesis o monografías, así que paso a otra cosa.

Alberto narra y narra bien, es consecuente con el paisaje y el timing, con el perfil de sus personajes y sus “deidades” (está muy bien documentado), demonios, númens y hasta nahuales, pareciera tener muy bien estudiado a Vladimir Propp y su teoría sobre el cuento infantil: está el conflicto, el protagonista, su antagonista, el donador, la búsqueda y ese etcétera que hace que uno siga el relato buscando las claves narrativas que confirmen que hay un verdadero escritor… Y sí lo encuentra uno, y por eso lo acompaña a través de varios capítulos que bien podrían ser historias autónomas si no hubiera ese hilo conductor que, a manera de vasos comunicantes, nos dijera que aún falta, que el camino tiene una estación, como en los fenecidos ferrocarriles de Nicaragua y México.

Hasta ahora todo apunta a que este escrito debe ser un panegírico sobre el relato de Sánchez Argüello, pero quienes me conocen saben que buscaré siempre el frijol en el arroz o a Peter Seller en “La fiesta Inolvidable”.

Chico Largo y Charco Verde tiene, como todo texto nica, la falla en los diálogos: los escritores paisanos no saben qué coño hacer cuando los personajes hablan, no entienden qué es una acotación teatral, escribir lo que piensa un personaje, cuándo habla quien habla y cómo su interlocutor opina o actúa. No saben cuál es el tiempo mítico, por lo que muy frecuentemente entran en anacronías que no le hacen bien al texto… En fin, errores de amateurismo muy fáciles de resolver si hay buena voluntad, y ahí me promuevo yo, siempre y cuando tenga tiempo. Lo otro es la corrección de estilo, que ya he hablado con el autor.

Debo decir que no me gusta el dibujo, la ilustración: si yo fuera niño, dejaría de leer este buen libro por la mala intervención del dibujante.

Es muy noche y sé que me falta algo, que creo importante pero que mañana saldrá.

P.D.: Pues sí faltaba una sola cosa: creo innecesario, a estas alturas de la globalización y las tecnologías de la comunicación, el uso de un glosario. Nosotros los nicaragüenses, como país periférico, nos creemos obligado a explicarle a los demás hermanos hispanoamericanos los giros dialectales de nuestra nicaraguanidad. Craso error, cualquier clase de público deberá buscar semánticamente qué quiso decir tal o cual palabra, sobre todo si se refiere a aspectos escatólógicos que conforman nuestro bien vivir o morir de acuerdo con la espiritualidad que nos conforma como mesoamericanos. Lo peor es que nuestro cuentista se apoya mucho en la Wikipedia, una fuente muy a la mano, pero carente de la rigurosidad mínima para dar por veraz su información.

jueves, 21 de junio de 2012

SEGUNDA ANTOLOGÍA DIGITAL DE MICROFICCIONES "MICROMUNDOS"



Cuando comencé a escribir narraciones en 140 carácteres desde mi cuenta de twitter @7tojil, ignoraba lo populares que son los microrelatos en la actualidad. Leyendo me dí cuenta que usan formas arcaicas para encarnarse, como la fábula o el refrán;  o incluso formas no literarias como el clasificado. 



Los microrelatos no son nuevos, pero posiblemente nunca habían estado tan de moda como ahora, en parte debido a que en este mundo de redes sociales y smartphones, su tamaño y formato los  vuelve idóneos para su circulación viral por el ciberespacio.

Me he encontrado sin saberlo pues, en medio de un movimiento de escritores y escritoras de todo el mundo, que experimentan al igual que yo con estos formatos de narración reducida.

Precisamente esta fase posterior a mi primera antología “Antifábulas y Ficciones”, fue de explorar personajes y lugares, creando narraciones que son completadas por la imaginación del lector y lectora.

Dejo pues estos textos que comparto nuevamente en licencia creative commons.

Viajemos a través de estos micromundos...


Alberto Sánchez Arguello
Managua, Nicaragua
28 Junio 2012

Link de descarga de MicroMundos: http://es.scribd.com/doc/98527610/Micro-Mundos

La Brújula digital número 184 incluyó una nota sobre Micromundos:
http://www.labrujula.com.ni/files/edicion/1340908173_Edici%C3%B3n%20184.pdf

Revista digital Narrativas 27 incluye la serie "La casa embrujada" de la antología de microrelatos "MicroMundos": http://www.revistanarrativas.com/

jueves, 8 de marzo de 2012

DE ANTIFÁBULAS Y FICCIONES



Les comparto mi primer libro de microliteratura "De antifabulas y ficciones" una antología de microcuentos y ficciones brevísimas (140 carácteres) publicados originalmente a través de mi cuenta de twitter @7tojil, mi laboratorio para estas nano creaciones. 

Está publicado con licencia creative commons y lo pueden leer en línea o descargar en los siguientes lugares:

Scribd: http://www.scribd.com/doc/84482326/De-Antifabulas-y-Ficciones
Issuu:http://issuu.com/simonemontiel/docs/de_antifabulas_y_ficciones


Para descargar tanto en Scribd como en Issuu se requiere contar con una cuenta para dichos lugares (es gratuito hacer una) o entrar usando los datos de Facebook. Se recomienda usar google chrome o internet explorer para navegar hacia estos sitios.


Artículos del confidencial digital relacionados al libro:

Los microtextos de Alberto Sánchez - Sofía Montenegro
http://www.confidencial.com.ni/articulo/6939/los-microtextos-de-alberto-sanchez

Literato de 140 caracteres - Sobeyda Rodríguez
http://www.confidencial.com.ni/articulo/7124/literato-de-140-caracteres

Galería de fotos en Facebook de la presentación del libro en la librería Literato
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.324915524254180.76944.128024577276610&type=3



lunes, 17 de agosto de 2009

Senderos de montaña (fragmento de La Casa del Agua)


Cuentan que en los tiempos en que los indios empezaban a doblegarse bajo la espada de los conquistadores, una de las tribus miskitas, que aún habitaban en el norte de Nicaragua, decidió abandonar la lucha y pactar su rendición.

El líder de la tribu, un cacique de alta estirpe, se presentó en el campamento de los capitanes españoles para ofrecerles tierras a cambio de la paz, al lado del cacique estaban los dos sukias, hermanos gemelos que poseían el arte de la magia ancestral y que servían de guías espirituales para la comunidad indígena.

Los capitanes no se confiaron del ofrecimiento y el cacique y su comitiva fueron apresados y el pueblo entero puesto en esclavitud de los señores que luego talaron los bosques para construir sus villas. Cuentan que los sukias lograron escapar una noche y fueron vistos por última vez por unos niños de la tribu que les oyeron decir que se iban a vivir a Peñas Blancas, unas montañas en lo profundo de la selva, y que volverían cuando el mundo hubiese cambiado. Nadie supo más de ellos y sólo la leyenda sobrevivió.

Y era precisamente esa leyenda la que había movido a Eva ciento noventa y ocho kilómetros desde Managua hasta la inmensa cordillera que estaba ante sus ojos, aunque ahora que estaba cerca no parecía una cordillera, sino más bien un dragón acostado entre colinas y bosques verdes. Al comienzo no comprendía el origen del nombre hasta que se fijó en los farallones desnudos de roca blanca de la montaña, parchados por musgos propios del bosque de nubliselva.

Eva tenía doce años y nunca había viajado tan lejos de su casa, pero no crean que era una niña mimada, siempre que podía salía de excursión. Si uno la miraba de lejos parecía mayor, alta con los hombros estrechos y un cabello ensortijado que parecía hecho de alambre; era cuando la mirabas de cerca que podías ver la niña que brillaba en sus ojos café miel, unos ojos que miraban al universo como si todo estuviera recién hechito, piedras, árboles y montañas apenas salidos del horno como el pan del desayuno.

Cuando sus primas la invitaron a pasar una semana haciendo campamento en las faldas de Peñas Blancas, Eva hasta que saltó de contenta y de poco sirvieron las advertencias de su madre sobre las culebras y los saca bocados o que su padre no estuviese muy de acuerdo en pasar tanto tiempo sin su colochona, ella simplemente hizo su mochila y se fue al comenzar la semana santa con sus primas, por la carretera hacia Matagalpa, más allá de la Dalia.

Pasaron casi cinco horas antes que pudiera ver el dragón verde de farallones blancos, primero tuvieron que hacer varias compras: víveres en el mercado, plástico, hamacas y colchonetas y un bolsón de rosquillas que casi exterminan en la camioneta si no ha sido por la intervención oportuna de su tía.

El viaje acababa siendo bastante cansado, pero el panorama aminoraba la carga, era como hacer un recorrido en un almanaque de fotos de nicaragua: pasar por el puente de Tipitapa y mirar el barco que parece que está siempre a punto de salir a navegar con turistas, luego Maderas y Darío, blancas y grises, el paseo por el trópico seco de la carretera entre guiñocuajos y árboles sin hojas, con la tristeza de los cerros pelados que luego se van repoblando poco a poco después de pasar Matagalpa y se empieza a subir por las curvas interminables de la vía hacia El Tuma-La Dalia. Finalmente la carretera que termina y la tierra se extiende bajo las ruedas de la camioneta y mil cerros rodean los caminos hasta que se llega a uno, imponente, que cubre todo el espacio mientras se extiende en cordillera como una muralla que parece decirnos que no se puede pasar porque ya llegamos a casa.

Después de haber pasado Kansas City y el puente de la Gusanera llegaron al empalme de La Mora y ya desde ahí se podía admirar el Picacho, el cerro que te da la bienvenida y que a medida que te acercás parece que se te viene encima y es abajito de él que doblaron a la derecha por que si se iban por la izquierda llegarían al Cua, donde dicen que aún vive Nicho, el hombre que puede oler las cosas que aún no han pasado, pero esa es otra historia.

Acabaron por parquearse en medio camino al lado de un terrero alambrado. Lo primero que hizo Eva al bajarse de la camioneta fue cerrar fuertemente los ojos y respirar hasta sentir bien adentro la humedad de las plantas y el fresco sabor a montaña y menos mal que se había recostado a un árbol cercano por que si no se habría caído del susto cuando Abraham le habló quedito para saludarla.

“Hola, ¿anda paseando?” le dijo y la quedó viendo despacito por que no la quería asustar, pero Eva no quería parecer chavala de ciudad y se hizo como si la montaña no la impresionase, “No, es que me faltaba conocer estos cerros de por acá, ya estaba aburrida de otros a los que me he subido”, el chavalo se sonrío un poquito mientras le miraba los zapatos tenis de suela baja y las manos finas de quien no trabaja en el campo, “Ha de ser” le dijo y se despidió con la mano porque no le gustaba la gente que hablaba aparentando.

Eva se sintió un poco apenada con Abraham que ella ni el nombre le conocía, luego le dirían que era el hijo menor de don Chico, uno de los patriarcas más respetados de la zona y el mejor cuentista de la región, pero al final la pena le duró poco, la montaña estaba ahí, sus primas, el agua de los ríos... los sukias.

El tío levantó un poco una parte del alambrado que estaba recortado y entraron todos. Estaban en un terreno más largo que ancho, como un tocino, y al fondo de viaje estaba un hermoso árbol de liquidambar, una de esas maravillas que sólo se puede ver en el trópico húmedo en sitios elevados, las hojas se parecían al maple pero el olor era como un perfume de hierba que te abrazaba todito si te subías a él. Pues ahí mismo, bajo la sombra del árbol empezaron a armar el campamento

Eva estaba deseando que la noche pasara rapidito para poder salir a recorrer todos los senderos de la montaña, era casi como esperar navidad pero con un poquito de frío.

Este es el inicio de "La Casa del Agua", Cuento ganador del primer concurso de literatura juvenil de la fundacion libros para niños de Nicaragua, en el año 2003.

Es la historia de una adolescente que viaja a una montaña de nubliselva, en el norte de su pais, ahi vivira diversas aventuras magicas a la vez que aprende sobre la naturaleza y las fuerzas del mundo bajo sus pies.

Para leer la version completa: http://www.scribd.com/doc/16763143/LA-CASA-DEL-AGUA-Alberto-Sanchez-Arguello-2003