jueves, 15 de octubre de 2009

Conjugando


Ella camina sola en la carretera
Zoológico urbano de cemento y putrefacción
Ella no sabe si es la tanta basura
O simplemente su olfato a muerto por indigestión
Huele a violencia, huele a peligro
Miles de sombras danzando en el callejón
Las gotas de sangre caen desde el cielo
Sumiendo su alma en miedo y angustia.

El busca muerte, dolor y tragedia
Talvez vengar la mala vida
Golpe tras golpe de niño a matón
Una violación escrita en algún baño
Vomito del alma que no limpia
Un camino largo de humillación.

Ellos danzan juntos
Con gusanos de hambre
Con cortadas frescas en los brazos
La miran en la tele
La escuchan en la radio
La leen en los diarios
Ya parece muy normal
El golpe que no sueña
La herida que desangra
El machete que desgarra
La verga que penetra
La mano que se ensarta
La lengua que traspasa
Y todo, todo pasa
Enfrente del barrio,
la calle y el callejón.

Ella sube al taxi sin ver
El sube al bus ya sabiendo
A veces no saben de si mismos
Otras temen hasta de los ladridos
Acabaran convertidos en palabras
Textos sangrientos del diario
Noticia de último momento
Lo que vende es su lamento
El poder sin poder hacer nada.

Mata
Matala
Matalo
Matate
Maté
Conjugando la sombra de la ciudad
Conjugando hasta caer muertos
De violencia
Miedo
Y poder…

7TOJIL
15 Octubre 2009

martes, 13 de octubre de 2009

SEGUNDO CAPITULO CHICO LARGO Y CHARCO VERDE: Un Zanate y tres regalos


Don José se compró la finca más grande del pueblo y la llenó de vacas lecheras y aves de corral. Mandó a traer los mejores vestidos de la capital para Doña Chilo, su mujer y le pagó al sastre del parque central para que le confeccionara a él y a sus dos hijos mayores, trajes de lino blanco para lucir en las tardes de verano.

Don José y Doña Chilo tenían tres hijos varones y una hija mujer. Pedro y Mateo eran los mayores, uno tenía 17 y el otro tenía 20 años, eran los que ayudaban a su papá en las labores de la finca. María de los Ángeles era una niña morena de cabellos rizados, en aquel entonces tenía 10 años, era alta y bonita como su mamá. Luego estaba el más chiquito, el favorito de Don José, se llamaba Miguel y aunque sólo tenía 5 años se sabía los nombres de todos los árboles de la zona y llamaba a cada animal de la finca por el nombre que él les había puesto. Había una gallina que se llamaba Josefa, un pato pardo era Casimiro y una Vaquilla que venía corriendo cuando le decía Clotilde. Miguel quería a todos los animales como si fueran parte de su familia.

Con ellos vivía también la mamá de Don José, pero sólo Miguel la podía ver, los demás sólo escuchaban al niño hablar de ella. Lo extraño era que la señora había desaparecido una noche de luna llena en una inundación que había desbordado los ríos del pueblo, antes que Miguel naciera.

La casa de la hacienda era de madera, tenía cuatro cuartos y dos pisos. Una escalera con trece escalones iba de la sala a la planta superior donde estaban los cuartos, abajo estaba un viejo piano que nadie sabía tocar y varias sillas mecedoras alrededor de un tapete que la abuelita decía que había pertenecido a un rey persa siglos atrás, pero claro esto sólo Miguel lo sabía y nadie más.

Todas las mañanas María de los Ángeles y Miguel iban a la única escuelita del pueblo, salían de la hacienda después del ordeño y cruzaban un bosque de guiño cuabos y acacias secas que estaba siempre lleno de unas aves negras azuladas: los zanates.

Un día de verano María de los Ángeles se enfermó de varicela y tuvieron que traer una gran pana desde los establos de Don Santiago Herrera para meter a la niña en agua con manzanilla y así combatir las grandes fiebres que le trajo su enfermedad. Los niños dejaron de asistir a la escuelita hasta una mañana de Domingo en que Miguel entró tempranito al cuarto de sus padres y les dijo en voz alta que él ya estaba grandecito y que podía ir sólo a la escuela; sus padres se asustaron al comienzo pero luego se pusieron contentos con la madurez de su hijo menor.

Esa noche, antes de su primera salida solo, la abuelita Castellón estaba cociendo un pantalón con hilos tan finos que parecían de tela de araña, “Cuando vayas por el bosque mañana, recordá que toda vida es sagrada” le dijo al nieto y luego le extendió un bordón de madera de guanacaste, “Este era el bastón de tu abuelo, le ayudó a andar por caminos desconocidos” el niño lo tomó con dificultad y cuando quiso darle las gracias a la abuelita ya no estaba, sólo la mecedora moviéndose con el viento que entraba por las ventanas.

El Lunes, Miguel salió más temprano que de costumbre, con la emoción del viaje todo le parecía nuevo, se fijaba más en todos los detalles del camino: las flores silvestres multicolores, el movimiento suave de las ramas de las acacias y todas las formas mágicas de las nubes en el cielo matutino.

A mitad del camino se escuchó un alboroto, eran varios niños con tiradoras, Miguel se asustó y se escondió entre unos matorrales. Cuando llegaron a su lado no lo vieron, eran tres pero sólo se fijaban en las copas de los árboles. “Allá está” dijo un chavalo espigado como de diez años, Miguel miró hacia arriba desde su escondite y se quedó maravillado al ver un zanate inmenso, si hasta parecía águila; cuando el sol iluminaba su plumaje, parecía como si la luz hiciera una danza en sus colores negros azulados. Entonces los chavalos apedrearon al maravilloso pájaro, y dos piedras pasaron de largo pero una de ellas le dio en el centro del pecho, el ave cayó y los chavalos corrieron a rematarla.

Miguel se había tapado los ojos para no ver aquello, pero el sonido del zanate al caer se le había metido en los oídos como una abeja enojada. De repente el temor se convirtió en furia y el niño salió de entre los matorrales con el bordón arriba de su cabeza, aún tenía los ojos cerrados así que sólo escuchó una gritería y luego el ruido de gente corriendo, cuando al fin abrió los ojos estaba sólo y por más que buscó tampoco encontró al zanate, se sentó en la hierba y escuchó su corazón, sonaba alto como si se fuera a salir, así estuvo un rato hasta que se tranquilizó y partió de nuevo para la escuelita en carrera porque las sombras de los árboles le decían que ya era tarde.

En la escuelita la profesora Matilde le dio un besito por la alegría de volverlo a ver y lo mandó a sentar al lado de una niña nueva que venía de una ciudad lejana llamada Rivas; Miguel casi no ponía atención recordando la aventura y en recreo escuchó a unos chavalos mayores hablando sobre una pandilla de cipotes que temprano en la mañana habían sido atacados por un duende con una espada, Miguel se puso a reír pero no contó sui historia a nadie.

Esa tarde Miguel llegó contando todo sobre su viaje sólo a la escuela, pero no le dijo a sus padres lo que había pasado con el zanate, tenía miedo de que se asustaran y no lo volvieran a dejar salir sin compañía, sólo su abuelita supo la historia completa y se prometieron mutuamente que aquello sería su secreto.

A las ocho Miguel se fue a dormir y soñó con una isla de dos volcanes y un zanate inmenso como un águila que lo llevaba por los aires hasta la cima de uno de ellos, al llegar ahí el zanate se posaba delante de él y le picaba la mano y de su palma caían tres gotas de sangre a la tierra, entonces había un temblor y tres piedras negras emergían desde el suelo, entonces el zanate lo miraba con ojos humanos y le hablaba sin decir palabras “estos son tus regalos úsalos cuando tu corazón los necesite y ya no sepás que hacer” y entonces Miguel se despertó levantó el brazo izquierdo y al llevar la mano cerca de la cara vio una herida en el centro, luego sintió unos pesos en las piernas y encontró las tres piedras encima de su sábana, escuchó un crujir de madera al lado de la cama y volteó asustado, pero sólo era su abuelita tejiendo en su mecedora, ella le miró y le dijo sonriendo “Este también será nuestro secreto”

martes, 6 de octubre de 2009

PRIMER CAPITULO CHICO LARGO Y CHARCO VERDE: El Tesoro de Nicarao


Cuentan que en tiempos del General Zelaya, Nicaragua era un país con pueblos llenos de aparecidos y espíritus nocturnos, las señoras metían a sus hijos temprano a la casa para que no se los llevara la carreta nagua y los hombres apuraban el paso en los caminos de tierra para que las micas brujas o las ceguas no los fueran a embrujar.

Fue en esos tiempos que Don José Castellón decidió tantear la suerte y se fue por los caminos dejando a su familia al cuido de sus hermanos en el pueblito que los había visto nacer. No vayan a creer que Don José era un desobligado, no señor, él sólo quería encontrar la fortuna que necesitaba para darle a su familia una vida mejor.

Podría contarles muchas historias de aquella gira que hizo Don José: su encuentro con Santa Casilda, su pleito con los duendes del bosque de pinos o la vez que atrapó un brujo convertido en hormigón, pero esas son para contarlas en otra ocasión. Lo que les quiero contar es que al final de su viaje llegó a una isla que tenía dos volcanes y ahí tuvo un sueño que le puso la carne de gallina: soñó que a la orilla de una laguna estaba enterrado el tesoro del Cacique Nicarao, un tesoro de joyas de todos los colores que lo dejaban ciego a uno de tanto brillo.

Al día siguiente de su llegada a aquella isla, se levantó del petate y se fue derechito a encontrar la laguna del sueño, pasó entre varios árboles y matorrales y luego apareció ante él una laguna verde, rodeada de un bosque tupido. Don José agradeció al cielo por haberlo llevado a aquel lugar y se puso a cavar a la orilla de la laguna.

Pasó todo el día cavando con una palita que le había comprado a un árabe que vendía todo tipo de chunches en el puerto del gran lago. Al caer la tarde ya estaba cansado pero sólo había encontrado gusanitos y muchas piedras con dibujos extraños.

Al anochecer Don José se acostó al lado de la laguna con su cutacha al lado, pero no se lograba dormir porque sentía un hormigueo en el estómago, tenía miedo y no sabía de que. Así pasaron algunas horas hasta que escuchó que alguien lo llamaba desde la laguna, “José” decía una voz ronca, “¡José!” volvía a decir cada vez más cerca; Una figura larga y oscura se empezó a formar de las sombras de la noche y a Don José se le erizaron hasta los pelos de la espalda, agarró su cutacha y se persignó con la mano temblorosa.

“¿Quién anda ahí?” preguntó con valor a la sombra que tenía enfrente “Aquí me dicen Chico Largo” le respondió el espanto, “Quiero hacer un trato con vos” agregó. Don José sintió que se le iba el alma a los pies. En la isla la gente le había contado que un demonio vivía en el charco verde y ahora lo tenía frente a frente. “¿Qué trato?” le preguntó con voz fuerte, “Tu alma por la fortuna que has estado buscando” le respondió quedito Chico Largo.

“¿Y si no quiero?” preguntó Don José, “Entonces no encontrarás el camino de regreso y jamás volverás a ver a tu familia” respondió Chico Largo amenazante y al acabar de hablar se hizo grande como la noche y su oscuridad se convirtió en una densa niebla que cubrió toda la laguna.

Don José dio dos pasos para atrás y espero a ver si Chico Largo volvía a hablar pero sólo se escuchaba el silencio, ni los grillos sonaban. Al final el cansancio lo venció y se acostó pensando que todo aquello se lo había imaginado.

Cuando se levantó estaba asustado de que la noche siguiese cerrada, Don José se dijo a sí mismo que debían ser los nervios por la pesadilla con el espanto y se volvió a acostar; así le pasó dos veces más hasta que el hambre en su estómago lo convenció que debían ser pasadas las nueve de la mañana, “Esto está mal” dijo en voz baja y empezó a caminar por donde había llegado.

Dicen que caminó varios días en la oscuridad y siempre regresaba al mismo lugar, a veces le parecía escuchar voces de gente pero nunca encontraba a nadie, sólo la noche oscura y el charco verde. Ya muerto de hambre cayó a la orilla de la laguna y se puso a llamar a Chico Largo. La sombra volvió a formarse de la oscuridad y apareció a la orilla de la laguna, “Haré el trato” le dijo Don José casi sin fuerzas.

Y así dicen que pasó: Chico Largo hizo aparecer del fondo de la tierra el tesoro oculto del Cacique Nicarao y las joyas alumbraron la noche como una docena de candiles. Don José le prometió al espanto que después de siete años, su alma volvería a aquel lugar.

Don José compró dos mulas en la isla con algunas de las joyas más sencillas y ahí comenzó la leyenda de su riqueza que hasta los cerros del Norte llegó. Cuentan que al regreso los ladrones no se atrevieron a asaltarlo porque ya se rumoraba que había hecho tratos con el Diablo.

Y así llegó a su pueblo Don José Castellón, con el tesoro de Nicarao al lomo de las mulas, con un peso en el corazón pero contento de poder darle una mejor vida a su familia.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Cronicas del tiempo del no tiempo: El Sexto Sol


Antes que los abuelos de nuestros abuelos y las abuelas de nuestras abuelas nacieran, existió al Norte el reino de las pirámides del Sol y la Luna. Su fundador fue Quetzalcóatl, la serpiente emplumada que creo la palabra, la ciencia, el arte y el gran calendario que sigue el movimiento de nuestro planeta en el universo, permitiendo conocer las energías de los días y entender las posibilidades del futuro.

Los sacerdotes de Quetzalcóatl, los llamados observadores del Universo, descubrieron a través del calendario que el planeta entraría en un período de oscuridad al estar en el punto más lejano al centro de la galaxia, y que esa época iniciaría con la llegada de hombres mitad humanos mitad animal de cascos, que vendrían desde el Este en grandes barcos, trayendo el fuego y la muerte del olvido con ellos. Entendieron que sus armas de madera y cuero no podrían contener la destrucción del hierro y el polvo negro de los futuros invasores y que su reinado de horror duraría más de quinientos años.

Así fue como los sacerdotes y sacerdotisas viajaron hacia el sur y se dispersaron entre los diferentes pueblos para enseñar sus conocimientos y con ellos viajó el gran espíritu de la serpiente emplumada, en busca de corazones donde anidar y sembrar pequeñas luces que iluminaran a la humanidad durante el reinado oscuro de los hombres del Este.

Después de una era los hombres del Este finalmente llegaron y guerreros de muchos pueblos se les enfrentaron, pero tal como lo había predicho el gran calendario, la sangre cubrió la tierra y las ciudades fueron destruidas y con ellas la historia y el conocimiento, excepto en algunos pueblos y en aquellos y aquellas en que anidaban en su corazón la pequeña luz de Quetzalcóatl.

Aquella pequeña luz fue trasmitida de hombre a hombre y de mujer a mujer durante los siguientes quinientos años y cada vez fueron menos los que la recibieron porque muchos y muchas habían sido perseguidos y extinguidos por los hijos e hijas de los hombres del Este, y otros habían perdido su luz por la tristeza de tanta oscuridad.

Ahora hemos entrado en el último calpulli, el racimo de cinco años que nos separan del año del nuevo Sol, el momento en que hombres y mujeres habitados por el espíritu de Quetzalcóatl pueden aún ayudar a extender el entendimiento y la luz en los corazones de todos los pueblos.

El nuevo Sol, el sexto registrado por el calendario, es el momento señalado en el que estaremos más cerca del corazón del cielo, corazón de la tierra, el centro de nuestra galaxia. Es el momento más propicio para salir de la oscuridad que nos cubre desde adentro y construir el Kawoq, la gran tortuga, la comunidad de seres y cosas que nos permita fluir con la evolución del Universo.

Estas son las crónicas de aquellos y aquellas que intentaron tejer la red de la vida, cultivando su luz, alumbrando en la oscuridad del tiempo del no tiempo.


7Toj

jueves, 20 de agosto de 2009

Estampas Familiares: Mi Tío Benjamín


La primera evidencia de su existencia en mi vida es una de las fotos de mi estancia en Costa Rica, un viaje de impulso de los Argüello a inicios de los ochenta, a alguien se le ocurrió visitar al menor de los Argüello, David, que por aquel entonces estaba intentando sacar un bachillerato por madurez en aquel país, aunque lo único que aprendió fue a fumar porros y bacanalear a lo grande, y así de pronto se subieron al Alfa Romeo de mi papá junto con sus niños y yo acabé posando encima de un caballo con Benjamín sosteniendo las riendas, un símbolo más que adecuado..

Mi tío siempre fue un personaje notorio para mí, las historias de mi mamá sobre su infancia siempre lo resaltaban como el rebelde sin causa o el más violento de los Argüello, él era el tipo que siempre acababa peleando al acabar una fiesta, enfrentándose a grupos enteros sin sensatez ni temor, el de las botellas quebradas en la cabeza y por supuesto, el más famoso por molestarse en un semáforo al ser visto por otro chofer, al punto de bajarse de su vehículo para ofrecer golpes al son de: “¿Qué te pasa?¿te pica el culo hijueputa?”

Yo pensaba en ese tipo de violencia de manera romántica y me consideraba incapacitado para ella hasta el día en que un taxista no me dejó salir de un aparcadero en un centro comercial y luego de varias miradas desde el retrovisor y pedirle que se moviera, acabé bajándome con una barra metálica en mano, en mi mente el frío pensamiento de romperle el vidrio delantero y la cabeza si se atravesaba, mi madre histérica que me acompañaba me detuvo, yo me sorprendí y pensé en Benjamín...

Cuando me pidieron escribir mi primera historia en la clase de español en secundaria, fue sobre él que escribí, honrando sus aventuras en el Servicio Militar durante los enfrentamientos de los ochenta. Mi tío había estado dos veces en servicio y en su primera vez le había tocado estar en zonas de combate donde de la nada le impactó una granada de doble espoleta en la espalda con la suerte de que sólo le habían quitado una espoleta...

Benjamín fue el primer hijo varón que sobrevivió su infancia de mi abuelo Francisco Benjamín Argüello Argüello, los otros tres anteriores de un primer matrimonio y el primero antes con mi abuela Maruca, todos llamados Francisco Benjamín, murieron al poco tiempo de nacer, aquel nombre bíblico se había convertido en una especie de maldición que mi abuela igual decidió plantar en mi tío a pesar de la oposición de mi abuelo. Mi tío antes de los veinte ya era papá de Giovanni, producto de un matrimonio entre dos adolescentes, un primo que también heredó la violencia de su papá, al punto de vivir muchos pleitos sangrientos hasta que pudo dar rienda suelta a su sed agresiva en el Distrito 2 como oficial de la Policía Nacional.

Mientras la mamá de Geovanni estudiaba Psicología, mi tío se volvió economista estudiando de noche en el RUCFA de la UNAN y trabajó un buen tiempo para la empresa estatal que controlaba en aquella época la producción de telas, vestidos y el calzado del país.

Finalmente las capacidades técnicas y buena estrella levantaron demasiados celos a lo interno de la institución y fue despedido, no se pudo reponer, dejó a la madre de su hijo, se puso una boina y empezó a jalar con una chavala diez años menor que él, escribía poemas y mantenía su afición por coleccionar armas, oscuro hábito que había adquirido después de su servicio militar.

Yo era un niño aún cuando nos avisaron que se había suicidado, estábamos en la playa del Tránsito, en nuestra tradicional gira al mar de semana santa, mi tío David llegó desde Managua con la noticia. Para mamá la tragedia fue la muerte de su hermano, para mí fue vivir por primera vez una crisis bipolar de mamá.

De la vela tengo el vivo recuerdo de mi primo volviendo de la estación policial donde estaba cumpliendo el servicio militar, todavía en uniforme, recibiendo ahí mismo, entre flores y café, la noticia de la muerte de su padre, y claro el dolor y llanto de mamá, y la historia terrible de cómo anduvieron a mi tío de hospital en hospital sin que nadie asumiera la traqueotomía que podría haberlo salvado de morir ahogado en la sangre que manaba del disparo que él mismo se había dado, aunque no faltaba en la familia quien pensase que en realidad la bala había venido de la propia mamá de Geovanni... lo que todos sabíamos a ciencia cierta es que había muerto a los treinta y tres años, exactamente.

Luego yo cumplí treinta, a los veinte y nueve voltee una camioneta de donde trabajaba en aquel momento por la carretera de Jinotega, poco después de los treinta di una vuelta de barril con la antigua camioneta de mamá, me divorcié y me enfrente dos veces con grupos de tres hombres armados que me querían asaltar, en la primera vez salí ileso a pesar de que les gritaba que me “cuetieran”, pero la segunda vez fue en un taxi y esa vez me golpearon mucho...

Ahora vuelvo a ver esa vieja foto de mi tío sosteniendo las riendas del caballo en que estoy montado..¿puede un alma vivir en otra?... a veces me río como Benjamín y me pongo la gorra de miliciano que usó en la montaña, pero no soy él, he decidido honrar su destino y vivir el mío... en paz.

Alberto Sánchez Argüello Noviembre 2006

martes, 18 de agosto de 2009

Retrato del Consumidor


El consumidor no nace consumidor, se hace consumidor…

El primer maestro del consumidor es el televisor, un aparato cúbico, cada día más plano, invento del siglo XXI, el mejor comunicador del planeta.

El niño consumidor consume comerciales y programación local y de cable. Las imágenes de la pantalla que impactan su cerebro son más veloces que su capacidad de criterio y análisis, el mensaje que queda tallado en sus sinapsis es claro: compra, compra, compra.

El niño consumidor mira televisión para pasar el tiempo, para disfrutar el tiempo, para matar el tiempo.

Mira televisión mientras está solo o acompañado, construye su identidad a través de los “Power Rangers” y las “Power Puff Girls”. El televisor le dice al niño consumidor como ser hombre, el televisor le dice a la niña consumidora como ser mujer.

Los niños consumidores juegan lo que la televisión les enseña a jugar, reconstruyen la programación en sus juegos, hablan como sus héroes animados extranjeros.

El niño consumidor calma su ansiedad con la televisión, la ansiedad del zoológico urbano, su ansiedad por la ausencia paternal, de pobreza de caricias, de exceso de violencia, de abuso, de falta de entendimiento.

El niño consumidor un día se vuelve el adolescente consumidor. Pasa de consumir imágenes y juguetes a consumir ropa, maquillaje, marcas e iconos de la moda y de la música.

El televisor sigue acompañandolo, crece con él. Le ofrece nuevos programas adecuados para su edad… Ahora consume novelas para proyectar sus relaciones y soñar a través de personajes ficticios e historias de supermercado; consume videos musicales y noticias de sus héroes y heroínas juveniles, del mundo de las imágenes.

El mundo visto desde el consumo no es más que una serie de imágenes que se pueden vender y comprar, la pantalla del televisor las hace ver tan cerca que parece que cualquiera las pudiera tomar, sin mucha dificultad, sin mayores consecuencias…

El niño-adolescente consumidor compra (o le compran) sin darse cuenta de la larga cadena de abusos y explotación que produce lo comprado. Sus compras no tienen historia, no tienen pasado, solo el futuro de uso, que cada día es más corto, por la calidad y vida útil que baja y la moda que exigue tener siempre lo último y nunca lo primero, garantía de que el eterno cíclo de la compra siga sin parar..

El consumidor alcanza la mayoría de edad, no por madurez y cronología, sino por sus capacidad de compra y viablidad económica. Es joven cuando logra su primer salario y se vuelve adulto con su primera deuda por crédito.

El consumidor, si es hombre, compra rápido y sin pensar mucho, busca lo barato, proriza sus placeres.

El consumidor, si es mujer, compra lento, escogiendo, seleccionando, busca la calidad y muchas veces prioriza a los demás…

El consumidor adolescente, hijo de padres ricos, busca el exceso, lo exclusivo, lo que le reafirma a él y al resto de que es especial, la última moda, lo más caro, lo que lo diferencia…

El consumidor adolescente, hijo de padres pobres, busca la marca de imitación, lo pirateado, mientras ahorra para comprar la marca original. Desde pequeño el televisor le dijo que tener éxito es poder comprar, mientras más compra más éxito, mientras más éxito mas compra; esta idea lo lleva al uso del crédito, de ahí rápidamente a la deuda impagable, que lo llevan a buscar más crédito para no dejar de comprar, y así continua la paradoja mortal de la búsqueda del éxito a través de la compra que mantiene la riqueza en los bancos y la pobreza en las masas obreras que sueña con salir de la deuda y ganar más para comprar más, y más, y más…

El consumidor siempre está comprando, la cantidad de cosas que compre le garantizan incrementar su valor e importancia como persona en el mundo de las imágenes, la ecuación es simple: más compra más valor como persona, menos compra menos valor como persona.

El consumidor compra servicios, de cocina, de limpieza, de lavandería, de transporte, compra bienes materiales e inmateriales, comprar honor y status, hasta puede comprar sexo e indulgencias por igual, porque en e mundo de las imágenes los prostíbulos y las Iglesias aceptan Visa y Master Card.

El sueño del consumidor es poder comprarlo todo, todo el tiempo y en cualquier lugar; como los príncipes herederos, los ídolos del rock o los presidentes nacionales retirados. En el mundo de las imágenes, hacer las cosas uno mismo es de miserables, tener dinero para que otro lo haga es de gente exitosa, ese es el lema del consumidor.

El consumidor se relaja ante las vitrinas de los centros comerciales…

El consumidor rico se reúne en el centro comercial con la gente de su clan, ahí celebran su superioridad, lejos de los consumidores inferiores.

El consumidor pobre también va a los centros comerciales, a veces va de paseo con su familia, consumen lo mínimo y se alegran un rato al sentirse alguien en el mundo de las imágenes..

El niño pobre, que no tiene nada, entra al mismo centro comercial, para pedir, para robar, para ver y sentirse alguien al ser visto también.. lo sacan rápido de ahí los hombres que guardan las puertas del templo del consumo, por no ser un consumidor real, porque es un desecho que no es estéticamente compatible con el resto de imágenes que se venden y compran…

El consumidor ve al niño que sacan a la fuerza a la hora del almuerzo y se queja de los hombres que lo sacaron por su crueldad, se queja de los padres del niño que lo dejan y hasta lo fuerzan a pedir, se queja de la sociedad que hace que ese niño sea pobre… y luego sigue consumiendo y las sobras de la comida del centro comercial las tira a la basura… basura que luego comerán los que no tienen para consumir…

El consumidor se hace consumidor, no nace consumidor…

Alberto Sánchez Arguello
5214 0Pop 9 N´oj

Para ver como presentacion power point ilustrada:http://www.scribd.com/doc/18789948/Retrato-del-Consumidor-Alberto-Sanchez-Arguello

Monólogo del Desarrollo Inhumano


Yo te conozco...

Si, te conozco así como conozco al resto de tu especie, tal vez no sabés quien soy yo pero eso se resuelve fácil, es cosa de palabras, ese invento que nació para comunicar ideas y que ahora sirve para contar mentiras...

De palabras está echa mi identidad, palabras que fueron tejiendo muchas generaciones de hombres ambiciosos y mujeres que perdieron su dignidad a la sombra de esos mismos hombres brutos.

De palabras está echa la larga capa que me cubre, algunas las llaman progreso, otros modernidad, y claro en estos días todos le dicen Desarrollo...

Pero en realidad soy el sistema, tu sistema, nuestro sistema. Un complejo, elaborado y oscuro conjunto de variables, conceptos, funciones e instituciones que comenzaron a rodar con el primer hombre que mató a otro por un territorio, el primer Caín en realidad fue un terrateniente y Abel no era más que un pobre pendejo sin tierra.

Evolucioné junto con ustedes. Cuando vivían en clanes y tribus solo les importaba reproducirse, subsistir y proteger sus familias, como cazadores y recolectores estaban obligados a vivir el día a día y colaborar o morir, pero la agricultura les permitió estabilizarse, por primera vez tuvieron comida de más, la empezaron a almacenar y se multiplicaron como conejos, la tribu se convirtió en ciudad, y en la ciudad inventaron el control social, los gobiernos y las religiones estructuradas, me inventaron a mí.

Crecí con la ambición, muchas coronas en las cabezas de hombres que creían ser mejores que los demás y los demás que agachaban sus cabezas. Crecí con la codicia de aquellos sin corona que dejaron de producir con la tierra y se dedicaron a comerciar lo que otros producían. Para un grupo de tu especie el amor de la familia ya no le fue suficiente, se inventaron la necesidad del Poder y se convirtió en una obsesión tan grande el sobresalir sobre los demás que dejaron de verse como especie y nació el YO por encima del NOSOTROS.

Ya sin poder ni querer reconocerse en el otro y la otra, se exterminaron unos a otros, por tierras, por ideas, por religiones, por poder, el que lo tiene y quiere más, el que no lo tiene y lo desea.

Ese exterminio se llamó guerra, que también la practican los primates por las mismas razones de poder y jerarquía, pero a diferencia de sus primos que usan dientes, brazos, piedras y ramas, ustedes convirtieron las guerras en un arte mortal usando la ciencia y tecnología que sus cerebros les ha permitido desarrollar. Siempre se puede confiar en su capacidad para matar.

Convirtieron la guerra en instrumento de conquista y fue así como atravesé mares en los barcos coloniales e invadí todas las costas, no hubo rincón donde no llegase, arrasando con idiomas, creencias, filosofías y religiones. Terminé de robustecerme con la maquinaria industrial, las horas laborales y las escuelas para educar a los futuros obreros.

Durante muchos años han afinado los mecanismos de asimilación al sistema, educando a su cría en mis maneras, mis normas y valores.

La primera estrategia siempre ha sido el ACONDICIONAMIENTO, la deformación mental a través del premio y el castigo, notas de conducta, respeto y disciplina. La segunda estrategia es la de la ADAPTACIÓN, la conducta guiada, presión social, éxito, ciudadanía, profesionalismo, moral, religión. La tercera es la de la COMODIDAD, imágenes de placer, sexo como tranquilizante, adicciones.

Ahora, si no se acondiciona, si no se adapta, si no se acomoda al Sistema, a mí, no sirve, y como todo objeto de producción masiva ustedes también están sujetos al control de calidad. Al final ningún humano es imprescindible.

Soy el primer virus de laboratorio, fabricado por vos y tu gente. Mi vector, mi vehículo magnífico es la corporación, un monstruo sin rostro ni fronteras, que puede moverse a través de la tierra, del mar y del aire. Su grito atraviesa continentes en tiempo real, su oído satelital todo lo escucha y sus miles de cámaras todo lo ven. su hambre es tan grande que puede devorar países, pone y quita presidentes, vende armas, agroquímicos y transgénicos y compra silencio y exoneraciones .

Ahí donde no me pudieron llevar los ejércitos coloniales, me llevaron las hermosas trasnacionales. Mi nombre es Coca Cola, Mac Donalds, soy cable por televisión, E-Entertainment y Sony Channel. Soy la llamada cultura hegemónica, yo todo lo homogenizo, lo igualo y lo convierto en ganancias para unos cuantos bolsillos en perjuicio de la mayoría de cerebros subdesarrollados. Las mayores ganancias con el mínimo esfuerzo para los que se lucran y el máximo costo para las grandes mayorías que se tranquilizan con la dosis diaria de telenovelas o el consumo idiotizante del licor.

El Miedo siempre ha sido mi mejor aliado, entre mis cimientos más profundos está el miedo infundido a la autoridad, el miedo a los padres, a los reyes, a los sacerdotes, a los funcionarios públicos, a los profesores, a los policías, a los militares, a los patrones; el miedo a no ser amado, el miedo a la soledad, el miedo a ser castigado, el miedo a ser excluido, el miedo a no ser alguien a los ojos de los demás, el miedo a la muerte. Son tantos que hasta yo perdí la cuenta, pero al final todos temen, todas temen y se atan a esos temores, son las muletas que no les permiten correr libremente.

Y si alguna vez llegan a vencer sus miedos entonces tengo muchas maneras de desanimarlos, tengo gobiernos que hablan de cambio y democracia, otra palabra dorada de mi capa, mientras formulan leyes que aseguran la inequidad, tengo a mis corporaciones que venden y compran dignidades, y sobre todo tengo la televisión que todos los días les dice que sólo hay una manera de vivir, una manera de ser, la mía.

También me llaman mercado, una idea que le vendieron a los explotados y explotadas, la idea de que quien trabaja duro y por mucho tiempo todo lo puede comprar, la idea de que muchas empresas vendiendo lo mismo acaban por vender barato y mejor, y la masa humana se lo creyó, como si no supiera que el único fin que yo persigo y para el cual fuí creado fue el de la explotación, por poder o por dinero, al final el mismo cuento.

¿Sabes lo que hace la mano invisible del mercado? Una gran guatuza! No la latina con el dedo gordo apretadito, la gringa, la del dedo medio largo, larguísimo y flaco como las dos torres que derribaron en la sede de mi imperio, otra fuente de ganancias y beneficios para mi gente de Wall Street.

Si, la guerra es el mejor de mis negocios, ayer fueron los comerciantes venecianos destruyendo su competencia y expandiendo sus territorios de compra y venta con las armas de los cruzados, hoy son las grandes corporaciones a la caza de petróleo en los mismos países que antes invadieron con la bandera de la Santa Iglesia. Hoy solo necesitan usar dos de las palabras que cubren mi capa: democracia y terrorismo. Si estás conmigo sos un demócrata defensor de la libertad, pero si estás en mi contra sos un terrorista amante de dictaduras.

Y me da tanta risa cuando algunos de los tuyos se ubican al otro lado de la calle y creen que me han descubierto llamándome neoliberalismo, colocándome a la derecha como si yo no lo abarcara todo, arriba y abajo, derecha e izquierda por igual, mientras más creen que están fuera más dentro están. Es admirable su capacidad de hipocresía y autoengaño, no se dan cuenta que igual aman el poder, solo que revestido con otras palabras que les suenan nuevas y revolucionarias: compañeros, compañeras, camaradas, hermanos, hermanas, pueblo y participación.

Como si las palabras pudieran materializar los cambios sociales que ellos afirman representar, la misma mierda en distinto hoyo.

Y por ahí andan también la mayoría de las organizaciones llamadas pro desarrollo social, las no gubernamentales, esas me ayudan mucho más que las corporaciones, sin ellas la presión social talvez sería tan grande por la miseria, el hambre y la desesperación que finalmente acabaría por explotar, pero gracias al aguante de las masas y los ONG que mantienen engordando a sus clientelas miserables, la verdadera revolución se vuelve apenas un sueño de opio, dormido entre canciones nostálgicas y reuniones de la izquierda intelectual, todos muy cómodos en sus oficinas climatizadas y con Internet, mientras chupan la teta de gobiernos ajenos, con impuestos ajenos, sobras que tiran unos países a otros, para que todo siga exactamente igual.

Porque como dice uno de los tuyos, la caridad sustituyó la justicia.

La verdad es que ya nadie sabe lo que hace ni porque lo hace. Ustedes ya no poseen sus propiedades, ellas las poseen a ustedes, ustedes no consumen televisión, ella los consume, ustedes no controlan al sistema, yo los controlo.

Y estoy tan seguro de esto que puedo decirte todas estas cosas con total libertad, porque sé que no veras la verdad delante de tu nariz, no respiraras la mierda de tu propia vida, no te darás cuenta de tus hábitos de consumo, no enfrentarás tus miedos, no renunciarás a tus comodidades…

Yo te conozco, porque sos parte de mí, y si no actuás ahora sólo serás uno más, una más, de una larga cadena de producción de seres humanos que solo sirven para nutrir a un sistema que creen conocer pero que no entienden en verdad...

...El sistema del Desarrollo Inhumano.

Alberto Sánchez Argüello
5124 18 Kumk´u´ 2 Tz´i´

Para ver en formato de presentacion power point ilustrado: http://www.scribd.com/doc/18789670/Monologo-del-Desarrollo-Inhumano-Alberto-Sanchez-Arguello