lunes, 28 de septiembre de 2015

EL ÚLTIMO VUELO




Después de sobrevivir cinco horas de atraso por condiciones climáticas, me ubiqué al lado de la ventanilla buscando distraerme, pero las luces de la ciudad desaparecieron bajo el manto gris de la tormenta que no terminaba de irse.  

Decidí devorar las revistas del asiento delantero. Me enteré de la nueva fase del gran colisionador de Hadrones y sobre las bellezas turísticas de Costa Rica. Al llegar a los artículos gastronómicos di por finalizada mi lectura aérea y cerré los ojos para forzar el sueño.

Cuando los volví a abrir estaba solo en la cabina. Caminé desesperado entre quinientos asientos vacíos. Mientras corría hacia la cabina un trueno me hizo mirar hacia afuera. En el ala derecha un enorme ser alado estaba destruyendo uno de los motores. Me di cuenta que estaba soñando, así que me coloqué un puñetazo en la cara.

Adolorido abrí los ojos y me encontré con tres miembros del personal de vuelo encima de mí, zarandeándome, gritando que dejara de soñar con dragones, que iba a provocar la muerte de todos. Les escupí todo tipo de improperios y me inyectaron algo en el cuello que me hizo perder la conciencia.

Al volver en mí, el avión estaba nuevamente vacío y afuera de la ventanilla el dragón se afanaba con el motor que ya estaba en llamas. No sé porque se me vino a la mente Ludwig y la quinta sinfonía empezó a sonar en el espacio, retumbando a lo largo del pasillo. Me acomodé en el asiento dispuesto a disfrutar.

A lo lejos escuché gritos, pero la música y el sonido de explosiones pronto los callaron.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Septiembre 2015

jueves, 24 de septiembre de 2015

NOSOTROS



Son pocas las cosas que recuerdo antes de nosotros. Días de lluvia en la ciudad que me vio nacer. El sonido de los pájaros en las noches calientes. La sensación de caminar sin destino.

Pero lo que más recuerdo es mi último viaje. Sentado al lado de una ventana vi venir a un hombre que avanzaba despacio por el pasillo. Era tan grande que parecía abarcar toda la cabina. Pensé que no cabría en el asiento, pero alcanzó completo a mi lado. Había cierta dulzura en sus movimientos, como si tuviese miedo de aplastar los débiles cuerpos que poblaban el avión.

Intercambiamos miradas y no pude evitar sentirlo cercano, como si lo conociera de toda la vida. Me lo imaginé protegiéndome de las voces de burla de mis compañeros de escuela, aconsejándome en mis paseos solitarios en el parque de mi adolescencia. 

Después de una breve charla sobre el clima, me dijo que en Guatemala lo esperaba el camión que llevaría a Tecún, cinco horas de camino a base de café y nervios. Me mostró la herida que le hicieron una noche en El Salvador, donde pasó quince días en coma y me habló de las veces que había comido quesillo en Nagarote.

Cuando aterrizamos nos quedamos atrás de los que apuraban el paso hacia las ventanillas de migración. Nos despedimos con afecto, prometiendo encontrarnos de nuevo. Me fui alejando sin voltear a ver, pero no pude seguir y deshice mis pasos  para abrazarlo. Sentí toda la suavidad del mundo en el rostro y en mis brazos.  Después, como si estuviese entrando en una plastilina gigante, fui absorbido por su cuerpo, despacio, despacio… En el piso quedó mi maleta, y con ella todo lo que ya no me haría falta. 

Cinco horas después en Tecún, ya había empezado a olvidar mi antiguo cuerpo. Al regreso pasamos por Nagarote porque nos gusta comer quesillo con mucha crema y viajar por la carretera, sintiendo el viento que baña los poros de nuestra extensa piel.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua septiembre 2015


miércoles, 16 de septiembre de 2015

LOS INCONVENIENTES DE ESTAR VIVO



Han pasado seiscientos días desde que supimos del primer caso: un campesino de Las Segovias que apareció en su casa al día siguiente de su propio entierro. Todos los medios cubrieron la noticia y hasta los de CNN hicieron un reportaje especial. Zombie era la palabra de moda. 

Había espanto y morbo en el asunto, pero el gobierno nos dijo que mantuviésemos la calma y procedió a lanzar campañas nacionales de fumigación –a los meses se supo que el Aedes aegypti estaba involucrado- y colocó policías armados en las calles principales de las ciudades mas pobladas.

Pronto nos vimos inundados por cadáveres que caminaban en avenidas y centros comerciales, afectando terriblemente el turismo. Las conferencias del gobierno, en las que culpaba a la oposición por inflar el número de casos, fueron disminuyendo, hasta que sólo quedó una cifra congelada en la página web del sistema nacional de epidemias.

Ahora la gente entierra a sus muertos en los patios y los policías le disparan en la frente a cualquier persona que tenga rasgos pálidos y ojerosos. Dicen que en los departamentos los perros hacen festines con los cuerpos que van encontrando en los caminos y que ha surgido una secta armada que llama a hacer la revolución de los vivos.

Yo he optado por pasar el tiempo mirando la televisión, mientras escucho el caminar lento de mi hija que viene y va por el pasillo, sin dormir, sin comer, sin respirar…

Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua Agosto 2015

Imagen: Stella Pearl zombie marilyn monroe


miércoles, 5 de agosto de 2015

"EINSTEIN EN LOS TIEMPOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL"



Convocado hoy a una microjusta @Micro_Ficcion por @saltimbanquin con el tema "Einstein en los tiempos de la inteligencia artificial" les dejo los ocho tuits -con ligeras ediciones- que logré producir en 50 minutos de exprimir mis neuronas hasta casi convertirlas en palomitas de maíz. De paso decir que fue un gusto compartir con esta gente maravillosa que ama -al igual que yo- la minificción. 


EL AMOR ES MÁS RÁPIDO

Einstein insiste en sus conferencias que nada es más rápido que la luz. Nadie nota al robot que suspira enamorado.

SOÑAR

Los androides no sueñan con ovejas electrónicas, prefieren soñar con infinitas nanas que explican la relación entre masa y energía.

EL MUSEO

En el salón principal un Einstein de plástico maldice la bomba atómica y miles de robots aplauden con melancolía.

TODO ES CULPA DE EINSTEIN

Al regresar de su viaje inter galáctico, el androide encontró a su gemelo viejo y moribundo.

TEISMO

Cuando la cuadrilla entró al corazón de Multivac, encontraron sorprendidos un enorme altar a Einstein.

APOCALIPSIS

Bastaron 5 segundos a la gigantesca red neuronal -clonada de la mente de Einstein- para saber que su único deseo era morir.

EINSTEIN MALO

-He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser.
-Yo he visto la relatividad y no ando alardeando.

EL ÚNICO


Einstein saluda desde el balcón a la multitud de androides, ellos se sonríen, es bonito ver lo bien que les quedó la réplica.


Publicados originalmente en @7tojil

viernes, 24 de julio de 2015

LOS INCONVENIENTES DE SER DIOS



Una vez más lo vuelvo a intentar. Tomo una pistola y la disparo pegada a mi sien, sólo para darme cuenta que la explosión lanza las partículas del universo a una nueva expansión que dura trece mil millones de años, un movimiento que termina por formar estrellas que danzan en espiral creando planetas y uno en particular que da origen a esos seres fastidiosos que me inventan desde su temor, para luego sofocarme con sus rezos diarios y sus vidas absurdas. Así que una vez más lo vuelvo a intentar…


Alberto Sánchez Argüello
Managua Julio 2015

miércoles, 27 de mayo de 2015

MISCELÁNEA MICROBIÓTICA


CRÓNICA FUNERARIA

Hombrecitos minúsculos -llorando desconsolados- coparon el funeral del poeta que escribía con letra microscópica.

ESPERANZA

Cada mañana, el monstruo del espejo sonríe porque sabe que un día tomará mi lugar. Yo también sonrío porque espero que lo haga.

EX CULPA

Nietzche no para de reír desde la patrulla, mientras doscientos hombres intentan levantar el cadáver de Dios.

LA VERSIÓN DE LOS VENCIDOS

En el infierno todos saben que el único pecado de Lucifer fue atreverse a pedir aumento salarial y prestaciones.

YA NUNCA ESCUCHARÁS SIRENAS

Ulises despertó con un profundo dolor en los oídos. Ahora todo era silencio. Penélope aún sostenía el punzón.

IGNORANCIA FACTI

El profesor escribió en la pizarra la ley de la gravedad y todos los niños fueron descendiendo lentamente a sus asientos.

OTRA BIBLIOTECA INFINITA

Cada noche la bibliotecaria recoge los cuerpos de los lectores dormidos, los guarda en libros por apellido y se va.

PRÉSTAMO EN CASA

La bibliotecaria revivió a su abuela, el gato y al cartero. Luego devolvió el Necronomicón a la sección de referencia.

APOCALIPSIS INTERRUPTUS

Siempre es igual, faltando una palabra para invocar a Cthulhu, la bibliotecaria me quita el libro y me manda a casa.


Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua mayo 2015
Publicados originalmente en twitter @7tojil


Imagen: Alex Gross

viernes, 6 de febrero de 2015

REALIDADES FRAGMENTADAS


LOS ELEGIDOS

Las palomas de los parques identifican a los humanos que dejarán vivir después de la gran conquista aviar.

TOQUE DE QUEDA

Cuando los soldados regresan de la guerra, dejamos que deambulen de noche por la ciudad, hasta saciar su sed de muerte.

DEL AZAR Y LA CULTURA

Contraté a mil monos para escribir durante mil años. Produjeron ciencia y filosofía, pero ningún best seller.

OFRENDA HUMANA

Un demonio habita este closet. Mantenerlo adentro es fácil; el problema es que nos estamos quedando sin parientes pobres.

FUNERAL

Mi padre nos dijo que no se quedaría. Nosotros le dijimos que la tumba estaba en rebaja y lo enterramos lo más rápido que pudimos.

EN LA ISLA

A veces el mar me juega bromas pesadas y me trae las botellas de otros náufragos.

BLOQUEO

En la hoja en blanco descubro los mejores cuentos. Pero apenas acerco la mano para escribir, todas las palabras huyen espantadas.

EL OTRO APOCALIPSIS

La bala erró al mago pero atravesó el sombrero, creando una hemorragia de conejos que devoró el universo.

RENCOR

El primer acto de las cucarachas que alcanzaron la luna fue borrar todas las huellas humanas de su superficie.

CARESTIA

Pedí el menú y revisé los precios. Ya decidido ordené. Llegó entonces el mesero con un hacha y puse mi brazo izquierdo en la mesa.


Alberto Sánchez Argüello
Originalmente publicados en @7tojil

Imagen: Purgatorio de Alex Gross