sábado, 30 de enero de 2010

¿Me atrevo?


Me atrevo a callarte de una vez o me sigo hospedando en lo correcto? el buen parecer, lo civilizado? Son ya mas de mil las cuentas que llevo de enojos encerrados, alojados en el plexo, ahí donde se descomponen poco a poco, ensuciando mi sangre, endureciendo mis articulaciones, engarrotando mis músculos, particularmente mi quijada, todo por proteger mi boca de expulsar palabras conflictivas, verbos de colores intensos.

Le hice el favor al busero de no humillarle, subí por delante sin indicarle mi malestar con su mirada lasciva, su mano acariciando la mía en busca del contacto sensual, apenas con tiempo para mirar adelante huyendo en retirada de esa energía animal.

Toleré al grupo de varones frente a la parada que pulieron sus lenguas con frases irrepetibles, pedazo de carne de mi, orificios para su deleite, otro cuerpo para catar…

Y las tantas veces de ejercitar la sordera, fingir la ceguera y actuar con idiotez ante las repetidas, constantes y cada mas agresivas insinuaciones en el trabajo, el secretario, el mensajero y últimamente el jefe, dejando cartas, haciendo invitaciones, esquivando el despido sin involucrar el alma, solo escapando, en silencio, escarbando debajo de la dignidad, el lugar mas oculto, la ropa mas cerrada, la mirada mas baja…

Me atrevo a callarte de una vez o me sigo hospedando en lo correcto? La pregunta ya no me satisface, el enojo, la furia de las mil cuentas de enojos encerrados ya no resisten la razón, pateo perros en las esquinas, mato mis sueños con fantasías homicidas, cortando, cercenando, degollando…. Mi boca ya no abre de tanto dolor, la quijada cruje como si estuviese oxidada… y por mas que busco la fuerza para callarlos volteo hacia mi la maldición de ser yo y me castigo encerrada en la oscuridad, diciéndome una vez y para siempre: siempre maldita por ser mujer.

7 TOJ
30 Enero 2010