martes, 27 de enero de 2015

SI TU CABEZA TE HACE PECAR...



Ya ve usted que a veces uno no busca el mal, sino que es el mal el que lo busca a uno. Yo estaba ahí en el mercado, lista para irme con una bolsa llena de verduras y otra con frijoles cuando aparecieron.

Eran diez sujetos barbados y andrajosos, aunque me pareció ver dos más que se movían entre los pasadizos de las carnes. Llegaron con megáfonos y no nos dieron tiempo para reaccionar.

Uno de ellos explicaba algo sobre la evolución de las especies y la selección natural, mientras otros lanzaban alaridos sobre el giro de la tierra alrededor del sol.

Yo me sentía mareada y la gente trataba de taparse los oídos mientras pedían auxilio. Algunos se lanzaron al piso y empezaron a rezar. Pero nada detuvo a esos terroristas: ellos seguían hablando del origen del universo, la fotosíntesis y  la importancia de las vacunas.

Cuando finalmente se los llevaron encadenados era muy tarde para mí. Ya no puedo dejar de pensar en sus palabras, en todas esas ideas que han contaminado mi corazón.

Por eso pedí misericordia y me fue concedida. Mañana en la plaza el verdugo comenzará conmigo.

Dios es grande.


Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua Enero 2015


Imagen: Alex Gross