Siempre
evité incursionar en la política. Sé que habría terminado en la oficina oval, con
el botón rojo a mi alcance, listo para destruir el planeta en mi primer período.
También decidí no habitar en casa alguna, y me mantengo alejado de lugares
públicos, así prevengo accidentes químicos o piquetes mutantes que podrían transformarme
en un monstruo capaz de destruir ciudades enteras. Tampoco me permito hacer
amigos que se dejen llevar por mi labia maléfica y terminen creando una secta
alrededor mío, que lleve al exterminio de toda la especie humana. Por eso vivo así,
sin techo y sin amigos, como un nómada de la basura, para poder salvar al mundo
de mí mismo.
Alberto Sánchez
Argüello
Managua, Noviembre
2017
Imagen: Collage by Sara Shakeel


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