El psiquiatra pronuncia la
primera palabra, con la entonación más fría posible. El paciente la
descompone en fonemas, se los traga y los devuelve convertidos en un
escena en la que una mujer da el pecho a un bebé violeta que suelta el pezón
para reírse tan fuerte, que salta el vidrio de las ventanas del consultorio,
activando las alarmas de los autos del vecindario. El ruido asusta al
paciente, que se transforma en una parvada de palomas que huyen hacia el
cielo, sin dar las gracias y sin pagar la cita.
Alberto Sánchez
Argüello
Noviembre 2017
Imagen: Fajar P. Domingo aka Ohfajar "A beautiful Mind"


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