viernes, 30 de abril de 2010

Ni Nota Roja ni Estadísticas


Josefa se pasa la mano por la boca para limpiar la sangre, el ultimo golpe de Rubén ha sonado muy fuerte y teme que los vecinos del lado hallan podido escucharlo, conciente del peligro de un escándalo se mete hacia el cuarto, esperando que Rubén se calme o al menos la siga golpeando lejos de oídos indiscretos.

El iracundo marido la persigue pensando que le desafía con su escapada, de paso toma el cuchillo de cocina mas grande que atina a pasar a su lado; Josefa, ya dentro del dormitorio principal, mira el reflejo del metal pulido en la mano de Rubén, la mujer tarda varios segundos imaginando su sangre ensuciando las níveas sabanas y las alfombras iraníes, herencia de su madre, decide moverse hacia el baño, al menos los azulejos y las alfombras plásticas pueden lavarse con rapidez.

El primer filazo lo recibe la mano del anillo matrimonial, Josefa no grita, más que el dolor le inquieta la posibilidad de que alguien llame a la policía o peor aún, a los noticieros. Finalmente las cuchilladas le zurcen el estómago y mientras cae poco a poco al suelo alcanza a decir con un hilo de voz: “limpia bien, sal de la casa y di que fue un robo, no quiero aparecer ni en nota roja ni en estadísticas”… Rubén totalmente fuera de sí con lo que el cree que es una burla acaba su matanza con un degüello.

… tiempo después, ya calmado, le hace caso a su mujer.


Alberto Sanchez Arguello
30 Abril 2010