
Casa desdichada
Casa olvidada
Cubierta de llanto ajeno
Pleno desorden
De lo que alguna vez fue pleno
De la que alguna vez vivió.
Ya no se escucharán sus pasos
Ya no temblará con el grito y su voz
Retumbando en la oreja sorda
El muro empedrado
Las sillas quebradas.
Siete días exactos
Siete contados para morir
una tras otra, otra tras una
relevo de sombras
apenas con tiempo
para poderlas sentir.
La casa se expande
Se traga a su dueño
Forzado a ser uno
En soledad recién nacida
Rodeado de extraños
Desorden de llanto
Olvido ajeno
De toda una vida
De trajinar muchos años.
Casa amada
Casa cerrada
Surgida del caos
Sin anclas ni encuadre
Abriendo sus puertas
rompiendo el espacio
En el patio, merodeando
el fantasma de mi madre
Alberto Sánchez Arguello
6 Febrero 2011

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