Nuevamente
comparto otra de las historias que envié al primer concurso centroamericano de
literatura infantil de la Fundación nicaragüense Libros para niños. Esta fue
inspirada por la historieta “La máquina de hacer pájaros del dibujante
argentino Cristóbal Reinoso (Crist) publicada en Nicaragua en La Semana Cómica
que dirigía el gran Róger Sánchez en los años 80. Les dejo el cuento.
I
El señor
García miraba el cielo de la ciudad y se aburría al no ver nada, así que
decidió inventar una maquina de hacer pájaros.
II
Antes de
inventar la máquina de hacer pájaros, el Sr. García había inventado la tinta
invisible, el agua sin color y las nubes blancas, era un gran inventor.
III
El Sr.
García encargó plumas a la fábrica de almohadas y recogió suspiros de los
parques. Luego armó la máquina con cartón .
IV
Un pájaro
es un montoncito de plumas llenas de suspiros. Los más pequeños sólo son un
bostezo cubierto de papel.
V
El primer
pájaro que produjo la máquina del Sr. García fue uno invisible: había usado
pocas plumas. Escapó por la ventana, asustando a los gatos del tejado.
VI
Al
segundo intento la máquina del Sr. garcía produjo un montón de pájaros
multicolores, pero no sabían volar: había usado pocos suspiros.
VII
Al tercer
intento, la máquina del Sr. García produjo pájaros verdes y rojos que trinaron
por toda la casa, antes de salir a pintar el cielo gris de la ciudad.
VIII
El Sr.
García ahora pasaba las tardes feliz, mirando a sus pájaros poblar el cielo de
la ciudad. Sus cantos cubrían el sonido de coches y fábricas.
IX
Los
pájaros de la máquina del Sr. García gustaban a todos: los niños brincaban
intentando agarrarlos y los conductores chocaban por verlos volar.
X
El Sr.
Alcalde le pidió al Sr. García hacer todo tipo de pájaros: unos que cantaran el
himno nacional, poemas, anuncios de venta de helados y pan.
XI
La
máquina se dañó por tanto trabajo: dejó de fabricar pájaros y produjo aviones
comunes y corrientes que intentaban hacer nidos en cables eléctricos.
XII
El Sr.
García intentó reparar la máquina de hacer pájaros. Le puso plumas nuevas y
algunos suspiros, pero sólo produjo ceniza y se apagó.
XIII
La
máquina ya no volvió a funcionar. Los pájaros se fueron a otras ciudades. Así
que el Sr. García tuvo que inventar el huevo y ponerse a empollar.
XIV
Ahora
nadie sabe que pájaro saldrá de un huevo. Pero no importa: a los niños sólo les
interesa verlos volar y al Sr. García también.
Alberto Sánchez Argüello
Managua Nicaragua
Septiembre 2013


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