viernes, 4 de octubre de 2013

ANA YA ES GIGANTE


Comparto otra de las historias que envié al primer concurso centroamericano de literatura infantil de la Fundación nicaragüense Libros para niños. Al igual que “Mi amigo el dragón”, “Los Monstruos bajo la cama” y “La máquina de hacer pájaros” estas historias nacieron en mi cuenta de Twitter @7tojil

I

Ana se mide todos los días. Por lo visto pronto no cabrá dentro de casa. Toma sus peluches y se va. Así evita romper los techos y las paredes.

II

Pepe va con Ana en su escapada de casa. Ella lo ahuyenta: no quiere aplastarlo ahora que será una gigante. Él no se va: es un perro valiente

III

Ana busca un lugar grande para no romperlo al crecer. El gimnasio no está mal, pero no dejan entrar perros. Además no hay juguetes ahí.

IV

Ana se fija en el techo de la iglesia: podría crecer sin romperlo. Pero las campanas le dan dolor de muelas; habrá que seguir buscando.

V

Ana entiende ahora porque los árboles crecen en los campos: En una casa se sofocarían. “Ojalá fuera árbol” -piensa- “crecería hasta las nubes”.

VI

Ana encuentra un caracol. Esa es una buena casa se dice. Se imagina cargando una concha gigante. Así que se va caminando contenta hacia la playa.

VII

En la playa Ana no encuentra ninguna concha gigante para vivir. Así que empieza a construir un castillo de arena, pero el mar se lo lleva.

VIII

Ana encuentra una enorme cueva donde podrá crecer sin romper nada. Feliz encarga a Pepe que monte guardia, pero el perro se duerme.

IX

¿Qué comeré cuándo sea gigante? Se pregunta Ana en la cueva. “Podría comer búfalos y elefantes” –piensa- pero no sabe como cazarlos.

X

Ana tiene hambre. En la cueva no hay comida, sólo cangrejitos. Decide volver a casa, nada más por una merienda y luego irse.

XI

De regreso a casa con Pepe y sus peluches, Ana piensa que cuando sea gigante cinco pasos le bastarán para recorrer todo el pueblo.

XII

En casa la abuelita mira a Ana prepararse un emparedado -¿Dónde has estado?- pregunta. -No quiero romper la casa, por eso debo irme- le responde.

XIII

La abuelita abraza a la niña y le susurra al oído: -No te preocupes Ana. La casa crecerá junto contigo. Además, ya eres una gigante-

XIV

Ana se quedó en casa, creciendo. A veces se pregunta si será tan grande como para tocar las estrellas o al menos para acariciar la luna, tal vez...

Alberto Sánchez Argüello

Managua Nicaragua 2013