domingo, 9 de agosto de 2009

EL UZUNFANIO QUE NO SABÍA REÍR


En el reino de Uzunfania
Vivía una vez un Uzunfanio
que no sabía reír
por más que lo intentaba
no podía ni siquiera sonreír.

Y es que en Uzunfania
Reírse era cosa muy seria
Porque por decreto y por ley
Todos los uzunfanios
Deben reír todos los días
Y más de una vez.

Por eso habían muchos payazos
Bufones y cuenta cuentos
eran las profesiones más nobles
Y existían de todas edades
Tamaños y dimensiones.

El Uzunfanio que te cuento
Pasaba todo el día triste
Ya que no podía reír
Estaba en primaria todavía
Porque había repetido tres veces
Por no pasar la clase de risa.

Sus padres habían hecho todo
Trajeron al gran bufón de la corte
El que hace que todos lloren al reír
Le dedicó tres días con sus noches
Y al final fue el bufón el que lloró
Por no hacer reír al Uzunfanio.

Poca risa y mucho dolor
Fue lo que sintieron sus padres
Cuando de la corte vinieron tres grandes soldados
Para llevar al Uzunfanio ante la presencia del Rey
Este lo recibió vestido con zapatones grandes
Y una peluca multicolor, le dijo que debía reírse
Si quería vivir conforme a la ley.

Pero el Uzunfanio solo encogió los hombros
Así que lo metieron al calabozo
Con otros infractores de la ley.


Ahí estaba también un enano
Con cara alegre y muy descansado
“¿Qué haces aquí?” le preguntó
“Porque no he cumplido con la ley”
Le respondió sonriente
“No entiendo, ¿no te ríes?”
Le preguntó al enano
Y este le respondió
“me río cuando quiero
No cuando lo manda el rey
Reírse es ser libre
Y ser libre es gozar”
El Uzunfanio se quedó asombrado
Y se le ocurrió preguntar
“Y como hago yo para reírme
Nunca he podido, ni por ley
Ni por nada más”

“Si queres reírte
Tienes que dejar
Que pase nada más
No te sintás obligado
Mírate en el espejo
comienza por vos mismo
Ríete de tu cara y ya veras”

Y así hizo el Uzunfanio
Se puso ante el espejo del calabozo
Y se fijó en su nariz grande como zanahoria
En los pelitos que salían de ella
En sus cachetes de chanchito
Y en sus cejas espesas como arbustos
Y poco a poco, sin saber como ni porqué
Sintió cosquillas en la boca
Y se puso a carcajear.

El Uzunfanio había aprendido
A reírse en libertad
Dicen que poco después
Aquel reino ya no tuvo rey
Que todos y todas se unieron
Y se rieron por doquier
Ya no necesitaron leyes
Para reír o para ser.

Alberto Sánchez Arguello
Obra participante Cuarto concurso Nacional de Literatura Infantil
“Libros para niños y niñas 2008”
Categoría POESÍA
Fundación Libros para Niños
29 de Mayo 2008