martes, 18 de noviembre de 2014

DE CUANDO NO ES RENTABLE MORIRSE


Recién jubilado, el hombre concluyó que lo más rentable para su familia era dejar sus asuntos en regla y tirarse de un puente.

Algunas horas más tarde, piedra al cuello y con varias cartas enviadas, se lanzó al río. Por esas cosas de la vida cayó directamente en el cóctel de un alto funcionario -que casualmente se paseaba en su modesto barco de veinte y tres metros de eslora- ahogándose de inmediato entre la ginebra y las cerezas.

Cinco décadas después, los familiares del occiso aún siguen pagando una onerosa demanda.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Noviembre 2014
Imagen: Internet