Los
primeros rumores sobre un intento de asesinato al presidente de la república
nos llegaron una navidad. Un grupo radical se infiltraría en una conferencia de
prensa, con la cooperación de un diario opositor. Cancelamos todas las comparecencias
públicas del presidente, e iniciamos una investigación. La falta de cooperación
nos obligó a cerrar diarios y encarcelar editores y reporteros. Luego, nuestros espías en las fronteras nos informaron que los radicales se habían aliado con gobiernos vecinos. Construimos muros,
cavamos fosas, cerramos el aeropuerto y prohibimos la entrada a cualquier
extranjero. Hubo algunos inconformes que hicieron piquetes en las calles y los grandes productores protestaron en el campo. Procedimos a implementar de manera permanente el toque de
queda y la ley marcial. A treinta años de aquella navidad, seguimos esperando
el atentado.
Alberto Sánchez Argüello
Managua Octubre 2017


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