martes, 10 de octubre de 2017

LA PERSISTENCIA DEL HIPO


Camilo, medio almorzado y preocupado por el insomnio crónico de su hija, sale de su casa exactamente a las dos con cuarenta y tres minutos. Una hora después, llega al estadio, ya casi por iniciar el partido de Namibia contra Nicaragua. Se mete a la cabina frente al terreno y se alista para iniciar la crónica radial del juego, pero un intenso ataque de hipo se lo impide.  

Durante las próximas dos horas, un técnico radial, tres conserjes, un guarda de seguridad, cuatro modelos y una docena de fanáticos le pasarán varios litros de agua. También tratarán de asustarlo con gritos, el precio del combustible y un video de Whatsapp. Pero no lograrán extinguir la contracción espasmódica e involuntaria del diafragma y los músculos intercostales de Camilo.

El hipo más bien, irá en aumento, generando una vibración rítmica desde el cuerpo de Camilo hacia las vigas del estadio y de ahí al asfalto, los monumentos de los próceres en las rotondas, los barrios de la parte baja de la ciudad y la casa de gobierno.

La actividad telúrica producirá que el Instituto de estudios territoriales decrete una alerta sísmica a las seis menos cuarto. Información que será desmentida quince minutos después, en una conferencia de prensa de la vicepresidenta de la República, junto al anuncio de una nueva alza de la gasolina, el cambio de tres ministros y cinco leyes nuevas aprobadas el fin de semana.

Faltando siete para las ocho, Camilo volverá a su casa. Se tomará cincuenta miligramos de Clorpromazina y se desplomará cansado en su cama, sin darse cuenta de que en el cuarto de al lado, su hija finalmente logrará dormir, arrullada por el sonido de su hipo.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Octubre 2017

Imagen: study of a childs head Leonardo Da Vinci