martes, 21 de octubre de 2014

ALGUIEN CIVILIZADO



La cafetería estaba repleta de personas sin fineza ni cultura, todas hablando de sus trabajos insípidos y estúpidas anécdotas cotidianas. Harto de su ruido pensé que era mejor seguir paseando la mascota de mi hija, así que puse el diario en la mesa y pedí la cuenta.

Casualmente me había encontrado en el periódico con un anuncio del lugar donde la compramos. Es indignante que las ofrezcan como dinosaurios de bolsillo. Un año después de que nos vendieron el huevo, no existe un bolsillo en el que esa bestia pueda alcanzar.

En la calle, el guarda me vio venir y zafó la correa de un poste para entregarme el animal. No pude dejar de notar que al sujeto le faltaba el brazo izquierdo, así que le pregunté que había pasado. Me dijo con tranquilidad que mi mascota se lo había arrancado, pero que todo estaba bien, que siempre había usado más el derecho.

Claro que le dejé una buena propina, era lo mínimo que podía hacer después que tuvo la amabilidad de limpiar su sangre de la piel del tiranosaurio.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Octubre 2014

Imagen: internet