viernes, 17 de octubre de 2014

LOS INCONVENIENTES DEL CAMBIO CLIMÁTICO



El barman me preparó un whisky apenas me senté en la barra. Yo le agradecí el buen servicio y pensé que el bar merecía otra oportunidad. Antes de ocuparme del trago apagué los celulares y dejé en el piso el maletín, a ver si lograba tener una hora sin preocupaciones.

Tomé el vaso y lo noté más pesado de lo normal. Al fijarme en su contenido me encontré con un oso blanco aferrado a uno de los cubos de hielo. El animal me quedó viendo y rugió lo más fuerte que pudo, mostrándome sus dientes afilados. Yo me quedé un tiempo mirándolo, decidiendo entre pedir un cambio de trago e irme sin pagar.  

Uno va a los bares a sacudirse el mundo exterior. Ya les había dejado pasar que me dieran tragos con pingüinos y hasta alguno lleno de inuit que intentaban construirse un igloo, pero esto de osos fue el colmo. 


Me fui sin despedirme.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Octubre 2014