jueves, 16 de octubre de 2014

ELLOS HEREDARAN LA TIERRA



El joven K entró despacio al gran salón de los heterometábolos. Adentro fue recibido en silencio por el consejo de ciudadanos subterráneos y un ujier le indicó su lugar con un breve chasquido.

El sumo sacerdote se ubicó en el centro del salón. Alzó sus patas delanteras e inició la ceremonia de la mayoría de edad, recitando los linajes de invertebrados a lo largo de cuatrocientos millones de años de evolución.

Mientras el oficiante continuaba el recorrido a través del carbonífero, el cretácico y el extinto antropoceno, K estaba tan nervioso que tenía que contraer su musculatura para forzar la entrada del aire a través de sus espiráculos.

Al terminar el recital de linajes K estaba más tranquilo. Llenó sus tráqueas de oxígeno y pasó al centro, reconocido por sus mayores como un ciudadano con plenos derechos. Ahí tomó entre sus extremidades superiores el libro sagrado y empezó la lectura…

Bendito sea el polímero de petróleo
Bendita sea la Dioxina
Bendito sea el nombre del ébola
Bendita sea la ojiva nuclear…
        
Y así continúo durante horas la letanía de bendiciones por la sobrevivencia de los blatodeos y la extinción de los humanos.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Octubre 2014

Imagen: internet