sábado, 14 de noviembre de 2015

LOS GARCIA -14 DE NOVIEMBRE



Yo  soy una buena madre, eso nadie lo puede negar. Todos los días preparo el desayuno, llevo a los niños a la escuela, lavo la ropa y limpio sin quejarme. En casa nunca me han escuchado gritar y siempre que lloro, lo hago sola en mi cuarto. Cuando mi marido regresa de sus viajes de negocios lo recibo con una sonrisa y no le hago ninguna pregunta.  

Tampoco me gusta hablar de mi vida con otros, menos con los vecinos. Por eso odié las tres horas que estuve encerrada con ellos en el ascensor. Los viejos del catorce y el solterón del dieciséis, ahogándose en sudor, contando sus vidas miserables como si fueran personas importantes. Que si el alquiler de los departamentos está caro, que si los hijos ingratos se olvidan de sus viejos, que si la vejez es soledad, que si el mundo está lleno de egoístas, que si ser gay es vivir un infierno. Me colmaron la paciencia y terminé gritándoles que no sabían lo que era sufrir la vida doméstica, la infidelidad de un marido imbécil y el desprecio de dos hijos idiotas. Les dije que no sabían lo que era vivir cada navidad, con la ilusión de ponerles veneno en el pavo y verlos morir lentamente, como hice con mi madre años atrás.

No dijeron nada más. Se quedaron ahí, pálidos, como si fueran peces ahogándose en una playa. Cuando el conserje logró sacarnos se fueron en silencio, alejándose de mí sin voltear.

Ahora estoy aquí, en la sala, ensartando alfileres al muñeco del miserable de mi marido, ideando una visita a los del catorce y el dieciséis, sin escándalos, sin desorden, como una buena madre.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Noviembre 2015



#Wordvember DÍA 14