Todo
comenzó con Vanesa. Resulta que logró salir del agujero donde la metí y
regresar a su casa, terrosa y sin memoria. Sus padres por miedo a las
habladurías, no dieron parte a las autoridades y se mudaron esa misma noche a
otra ciudad.
Pocos
días después, había mordido a la mitad de sus nuevos compañeros de escuela. La
mayoría sobrevivió y empezaron a postear las heridas en sus cuellos. Los likes
llovieron a millones. Todos pedían ser mordidos. #Muérdeme y #Mordido inundaron
las pantallas y camisetas.
Ahora
los adultos en cinco ciudades no saben qué hacer con sus hijos que devoran
carne cruda en el desayuno y vagabundos por las noches. Miles de adolescentes
son populares en sus redes sociales, con sus rostros pálidos y selfies
colmilludas. Pero nadie me lo agradece a mí. No tengo un fan page, un grupo a
mi nombre, nuevos seguidores, alguna mención, nada. No me dan ningún
reconocimiento a mí, que soy la original.
Alberto
Sánchez Argüello
Managua
Noviembre 2015
#Wordvember DÍA 18

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