Desde
que regresé a casa todo está muy raro. Mi mamá firmó unos papeles y no me
preguntó si estaba bien o que me hicieron en el ministerio. Ni siquiera parece
preocuparle la desaparición de los vecinos del catorce y el dieciséis.
Mi
hermana me recibió con un abrazo y me olfateó el cuello haciendo ruidos
extraños. Luego me dijo que papá regresaría hoy antes de sentarse a desayunar carne cruda. Sólo la abuela estaba como
siempre, gruñendo y arañando desde adentro de las paredes.
En
la escuela mis compañeros murmuraban a mis espaldas que soy un
espía alienígena, que de seguro los quiero secuestrar a todos. Sólo Lucía me
cree. Ella me ayudó a explicarles que lo de la foto fue un error, que no era
yo, que otro niño fue abducido. Pero ellos dijeron que la forma de mis
orejas me delataba.
Me
acosté tarde, sin poder dormir. Al lado de mi cama, mi hermana flotaba. Nunca me
molestó que fuera sonámbula, pero esto no es normal. Cuando finalmente conseguí
cerrar los ojos, un fuerte ruido me despertó. Al salir del cuarto encontré a
papá dándole hachazos a la puerta del baño, mientras los gritos de mamá se escuchaban
a través del agujero en la madera.
Regresé
a mi cuarto más tranquilo, al menos mis padres volvieron a sus juegos.
Alberto
Sánchez Argüello
Managua
Noviembre 2015
#Wordvember DÍA 15

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