Me llegó un reporte urgente
del departamento de Antiterrorismo y prevención apocalíptica. Es la advertencia
número setecientos cincuenta y tres de un potencial fin del mundo.
Como siempre el reporte inicia
con un recuento de nuestros éxitos recientes en política preventiva: la neutralización
de veinte científicos locos, el desmantelamiento del clan de brujas malvadas
del oeste, la cura del nuevo brote de zombies burocrátas y el hundimiento de
una isla comunista.
Agregaron unas cuantas advertencias sobre la epidemia de
vampiros adolescentes, concluyendo que no hay nada de qué preocuparse, mientras sigan limpiando las calles de vagabundos y niños inhalantes.
La parte toral, sustentada
en las visiones de treinta adivinos de feria, lectura de runas y varias tazas
de café percolado, el I-ching, el calendario maya extendido y una corazonada de
una sobrina de Edgard Cayce, concluye que el fin del mundo se está gestando en
una tal familia García que vive en alguna parte de nuestra capital.
Estas noticias son alarmantes
y terriblemente inespecíficas, pero no puedo negar la efectividad de las
predicciones del departamento. Me veré obligado a iniciar un largo y tedioso papeleo
para solicitar a destrucción total de la capital y sus habitantes.
Alberto Sánchez Argüello
Managua Noviembre 2015
#Wordvember DÍA 20

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