jueves, 19 de noviembre de 2015

LOS GARCIA -19 DE NOVIEMBRE



Tuve un sueño muy extraño. Mi cama flotaba en un río subterráneo que avanzaba entre escaparates de vidrio. Cada escaparate mostraba a mi familia, estáticos como muñecos. En uno mi padre sostenía un hacha frente a mi hermana mientras mi madre sonreía, en otra mi hermana ahorcaba a mi madre mientras mi padre leía el periódico, en otra los tres desayunaban mi cuerpo en la mesa del comedor.

Al final del río la cama encalló en la base de una escalera vertical. Subí y me encontré en un cruce de túneles que parecían el sistema de alcantarillas de la ciudad. Mientras decidía cual tomar, escuché una risa y miré al payaso del parque correr. Lo perseguí sin querer hacerlo, como si mis piernas se mandaras solas. Corrí por horas, pasando por encima de crujientes colonias de cucarachas y pequeñas manadas de ratas que intentaban alcanzarme.

Finalmente llegué a una puerta al final del túnel. Al entrar me encontré en mi cuarto. El payaso en el centro, sosteniendo el hacha de mi padre. La tomé de sus manos y él se arrodilló frente a mí.

Cuando desperté sentí mojada mi cama. Levanté la sábana y la cabeza del payaso yacía a mi lado. Todo estaba empapado de sangre. Aún era temprano. Mi hermana flotaba dormida y mis padres seguían en su cuarto. Me apresuré a envolver todo en plástico negro y lo acomodé a como pude en el sótano, cuidando que mi abuela no estuviese cerca.

Ahora no sé si todo eso pasó. No quiero bajar para averiguar si la cabeza sigue ahí abajo. Me lavo las manos constantemente. Siento que la sangre no ha desaparecido. Necesito un mejor jabón o tendré que cortármelas.

Alberto Sánchez Argüello
Managua Noviembre 2015


#Wordvember DÍA 19