Ya
no se puede vivir con un solo trabajo. En esta economía mucha gente termina
viviendo de la basura. Pero yo soy un hombre con suerte. Nací con múltiples
talentos. Me he desempeñado como promotor de salud, cobrador de
bus, chófer de taxi, investigador de ovnis –ufólogo que le dicen- asistente
ministerial y últimamente exterminador a domicilio
Le
hago buenos tratos a la gente que vive en los departamentos del centro, por eso
todos me conocen ahí. La señora García me pidió que llegara temprano al suyo, con
todos mis implementos. “Paquete completo al precio que usted considere” me dijo.
Aquello
era una selva. Las cucarachas eran tantas que tenían montada una cooperativa de
reciclaje; las ratas casi me ganan el cuerpo a cuerpo, pero mis años de
luchador siempre han dado resultado. En el cuarto de los niños encontré un vampiro
viejo bajo una de las camas. Intentó morderme, pero lo despaché rápido con mi
estaca de Guanacaste.
Ya
me iba a ir cuando detecté carne podrida detrás del refrigerador. La señora me
dijo que no valía la pena buscar ahí, pero yo soy un profesional. Acabé sacando
tres cuerpos humanos desmembrados, amarrados en seis bolsas de plástico negro.
Le dije a la señora que tuviera cuidado con dejar las ventanas abiertas, uno no
sabe qué clase de porquerías pueden meter los vagos.
La
señora se notaba nerviosa, pero le dije que no le cobraría de mas, sólo un extra para el mantenimiento de mi camión triturador. Se le alegró el rostro,
tanto que pidió mi dirección domiciliar para llevarme un regalo por tanta amabilidad.
Yo
le di mi dirección, junto a los días en los que estoy solo, dispuesto para
visitas. Ella se sonrío y me tocó el hombre antes de irme. Si lo sé, soy un
hombre con suerte.
Alberto
Sánchez Argüello
Managua
Nicaragua Noviembre 2015
#Wordvember DÍA 16

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