martes, 14 de julio de 2009

CRONICAS DEL TIEMPO DEL NO TIEMPO: Los Tlamatinimes


El niño lloraba quedito en las afueras de la Iglesia, sus cabellos, aun mojados por el bautizo, bañaban la tierra con perlas trasparentes de agua. La gente pasaba a su lado pero a nadie parecía llamar la atención, excepto por una anciana casi ciega que portaba un bastón de granadillo.


"¿Por que lloras? Le preguntó cuando estuvo a su lado y el niño no alzó el rostro porque conocía esa voz desde siempre "me engañaron mamita, me dijeron que me darían pastel y naida de eso fue verdad" la anciana le dio un pequeño golpe con el bastón y le habló con fuerza "Te dije nieto que no hicieras caso al pinche de tu papa, ese mi hijo quiere ser como el resto de los burgueses que tienen la cabeza en el culo y por eso ¡solo mierdas piensan!"


La ultima frase hizo sonreír al niño que, a pesar de haberla oído muchas veces, siempre le hacia gracia porque sentía como si escucharla era hacer una maldad a escondidas, algo que era un secreto compartido entre su abuela y el, un mundo solo de los dos.


"¿Por que te dejaste bautizar?" preguntó la anciana con dureza y el niño se encogió de hombros "porque me prometieron una fiesta, me dijeron que si entraba a la Iglesia y me dejaba mojar entonces harían una fiesta para mí y habría pastel, pero nada fue así"


Los dos se quedaron mirando, para el niño era su primer engaño para la anciana era el más reciente, ella quería tomarlo de los hombros y tener el poder de transmitirle con la piel todos sus conocimientos, la historia vista a través de sus ojos, siglos de herencia náhuatl, pero ella sabia que su nieto tenia un camino propio, una vida para aprender de ella y otros maestros de oriente y occidente.

"Nada vale esa agua que te echaron si no sabes lo que significa" le dijo abrazándolo con cariño, y el se quedó pensando en las velas y los cantos de la Iglesia y en el hombre extraño vestido con cruces y mucha tela.


La anciana tomó el rostro del niño y le miro profundamente a los ojos "Vos serás tlamatinime, heredero de la escuela del Norte, vivirás en una época difícil, preparando el camino del sexto sol y verás el tiempo del no tiempo"


El niño no entendía todas aquellas palabras, pero se daba cuenta que aquello era muy importante y sentía en su cuerpo un hormigueo igual al que experimentaba cuando su panga pasaba por una corriente rápida en el río.


"¿Que es un tlamatinime abuela?" preguntó con la expresión mas seria que conocía a sus 7 años, ella le sonrió despacio y se sentó al lado con el bastón entre sus piernas. "Hace muchas, muchas lunas atrás vinieron gentes del Norte, desde lejos, de la tierra del águila y el nopal, los hijos e hijas de Tula y Teotihuacán, tus abuelos y abuelas, antes que esto se llamara Nicaragua, antes que los españoles desembarcaran. Esa gente del Norte eran comerciantes y religiosos, iban y venían del Sur al Norte y del Norte al Sur, pero hubo algunos de ellos que se fueron quedando, esos no buscaban vender ni comprar nada, tampoco querían hacer templos, ellos lo que buscaban era ayudar a la gente a humanizar el corazón y tener un rostro propio, ellos eran los tlamatinimes"


El niño escuchaba aquello como un cuento pero poco a poco la imagen de gentes ataviadas como su abuela en los rituales de la ceiba, fue despertando en su mente "Ellos eran pensadores que ayudaban a pensar sobre la vida, estudiosos que ayudaban a entender el universo, artistas que ayudaban a amar a la naturaleza y a la humanidad misma" el nieto escuchaba y se le venían tantas preguntas que con dificultad logró articular una "¿Y quien les decía que hicieran eso?" y la abuela le remolineaba el cabello mojado mientras le respondía "Nadie nieto, el susurro del Universo, su propio corazón y las enseñanzas de Quetzalcóatl el primer maestro"


"¿Y porque yo abuela, si yo no conocí a Quetzalcóatl, ni se nada de esas cosas?" y al decir eso la anciana abrazo con fuerza al niño y se quedó un tiempo ahí, sintiendo que no le quedaban muchos años a su cuerpo para acompañarlo en esta existencia.


"Esta vida es para vivirla con propósito Chombo, mis abuelas y abuelos danzaban los ritmos de la luz y vos también aprenderás a hacerlo, vinimos a esta vida por corto tiempo, así que debemos hacer de ella la mejor de las vidas, debemos hacer crecer nuestra luz y saber controlar nuestra sombra, esto es ser tlamatinime, cultivarte a vos para ayudar a cultivar a los demás, ahora inicia tu camino donde termina el mío, y ya tendrás tiempo para entender, ahora recordá este momento, para que en tu tiempo venidero actúes siguiendo tu intuición y la voz de tu corazón... y ya vámonos a casa a que te prepare chocolate"


Y se fueron los dos tomados de la mano aquella mañana, caminando despacio en las calles pedregosas.


Cuando buscaron a Chombo una semana después, para llevarlo a la siguiente misa, ya no lo pudieron agarrar, el niño se movía rápido descalzo entre los bosques donde se juntaba con su abuela para aprender todos sus saberes en el idioma antiguo, pero eso solo lo sabían ellos, nadie más.


7 TOJ 16 JUNIO 09

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