Troncales raudos de escuetas anchuras alturas de rodillos en tu miez singular echuras de rantas de tu manto odisea cualquiera que sea tu nicromante faz. Kame bella, flamigera llama de alma sin par estrucia en la noche de neblinas andantes tragantes simientes de tu dulce sudor ondea en la savia de mi esguido arrojo tanteando en tus luces de raudo fulgor. Me uno a tu palmas, afloro mi ser construyendo horizontes con tu miez singular anchuras de crestas que viven y mueren que sienten tus ojos gitanos sapientes argucias de tantos llantos alegres Kame bella y blanca, alma sin par. ASA 2007 |
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